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ARTES & LETRAS
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SAN MARCOS
al día
Corría el año 1965 cuando el estudiante,
ahora magíster, Atilio Bonilla Carlos
empezó un proyecto que unía su vocación y
pasión: transmitir conocimientos mediante
el cine. Cincuenta años después, con altas
y bajas, el Cine Club San Marcos sigue
apostando por la cinematografía como
medio para la formación de actitudes
críticas y reflexivas, antes de considerarla
como un mero consumismo.
El Cine Club San Marcos se originó
entre aulas universitarias sanmarquinas,
en aquellos años, cuando los alumnos
aspiraban al debate y a las revoluciones
como forma de participación social. Era
el tiempo en que la difusión de la cultura
era un espectáculo y el cineclubismo
formaba parte de sus días.
Diversas universidades organizaron
su clubde cine, peroSanMarcos ocupaba
el primer lugar. “Por esos años fue uno
de los más visitados, incluso más que el
de las universidades privadas”, afirma el
Mg. Atilio Bonilla. La sintonía atrajo la
participación de expertos e ilustrados,
así como de cinéfilos, que enriquecían la
programación brindada por el Cine Club
Arte San Marcos.
Durante los años 1996 y 1975, las
presentaciones se realizaban en aulas
o en las instalaciones del Ministerio
de Trabajo, donde se proyectaban
hasta dos a tres funciones los fines de
semana. Sin embargo, llegó un tiempo de
inestabilidad, en el que se empezó a ver
al cine como un elemento de comercio y
no como lo que es: un arte. El Cine Club
parecía estar condenado a desaparecer.
Pero la idea del también docente
Atilio Bonilla, así como de su compañero
de la Facultad de Educación, Prof.
Fabio Sevilla Rosa-Pérez, y de algunos
egresados, no podía terminar así. Por
ello, hace 15 años, el Cine Club Arte de
San Marcos se convirtió en el Cine Club
de Letras, y la proyección de películas,
con formación consciente y reflexiva,
continuó su camino en la Facultad de
Letras y Ciencias Humanas.
La programación siempre fue variada.
En un principio se dedicó espacio a las
personalidades cinematográficas como
Federico Fellini, Ingmar Bergman, entre
otras. Los documentales también eran
de gran atracción. Luego, los filmes poco
conocidos concentraron la atención del
público. Por supuesto que las películas
de carácter social, cultural y político no
dejaron de proyectarse.
Durante todo ese tiempo, el Cine Club
Un espacio para la cultura y el pensamiento reflexivo
Magíster Atilio Bonilla, fundador del Cine Club San Marcos.
El Cine Club San Marcos está
creando su página en Facebook: “Cine
ClubSanMarcos”, enlacualdifundirán
sus proyecciones mensuales para
que los alumnos puedan asistir y, de
esta manera, seguir manteniendo la
esencia cultural en la UNMSM. Por el
momento existirá mientras la Decana
de América continúe cumpliendo más
años.
Larga vida
Cine Club San Marcos
buscó brindar un espacio con una
mejor infraestructura a fin de que la
atención requerida para la admiración
de un arte, como es el cine, pudiera
ser más óptima. Es así que hace cinco
años, el Cine Club de Letras pasó a
denominarse Cine Club San Marcos
y funciona en el auditorio de la Red
Telemática, cuyo espacio es más
similar a una sala de cine, con butacas
especiales y un ambiente adecuado.
Desde hace cinco años, la Red Telemática
ofrece su auditorio para la proyección de
películas del Cine Club.
Fabulador
: reflexión sobre la literatura infantil y la educación
Vincular el sentido formativo de
la literatura infantil y sus aportes
en las aulas escolares, tales como el
acercamiento a la lectura, la afirmación
de valores, el enriquecimiento de
la imaginación o la educación de la
sensibilidad de los estudiantes es el
objetivo de la revista de literatura
infantil y juvenil
Fabulador
. Dirigida en
especial a los docentes, hace extensivo
su público objetivo a investigadores,
profesores, padres y alumnos.
El comité editor de esta publicación
especializada nacida de las aulas
sanmarquinas lo conforman Miguel
Carhuaricra Anco, Jhoana Herrera
Fabián y Karen Huachaca Avendaño,
egresados de la carrera de Literatura.
Luego de tres números, Carhuaricra
Anco considera que el mérito de
Fabulador
es haber convocado a
personas de las distintas especialidades,
quienes,
desde
su
orientación
profesional, reflexionan sobre la
literatura infantil en la actualidad.
"Además del estudio y la difusión,
buscamos que la literatura infantil y
juvenil sea vista con mayor atención
crítica y desde distintas perspectivas;
por ello, en el 2014 realizamos en San
Marcos el Taller de Literatura Infantil
y Juvenil y el Coloquio de Literatura
Infantil y Juvenil 'Francisco Izquierdo
Ríos', eventos en los que se convocó a
especialistas de la Asociación Peruana de
Literatura Infantil (APLIJ), psicólogos,
animadores de la lectura, ilustradores,
escritores, lingüistas, literatos, docentes
y estudiantes", precisa.
Para Jhoana Herrera, en el espacio
escolar, la enseñanza de la literatura
debe priorizar el acercamiento al cuento,
poema, obra de teatro u otras especies
literarias, entendiendo “acercamiento”
como experiencia de lectura. "En ese
sentido, consideramos que el principal
papel del docente de literatura es
propiciar el contacto entre el alumno y
el texto literario, ya que la reacción del
alumno, sea de rechazo o de aceptación,
es una experiencia sincera", dice.
Dentro de los distintos papeles que
puede cumplir la literatura en la escuela,
Jhoana destaca la posibilidad de confiar
en situaciones posibles más atractivas
que el mundo real, sea en la imaginación
de los niños o como aspiración de los
adolescentes. "Ello no quiere decir que
los estudiantes se aparten de su realidad,
sino que todo ser humano se siente
confrontado cuando entiende que
existen posibilidades de ser distinto, lo
cual contribuye a la educación de sus
emociones".
A su turno, respecto de la
implementación del plan lector en
las escuelas, Karen Huachaca precisa
que
Fabulador
, en sus tres números,
ha expresado su posición al respecto,
que si bien es favorable en cuanto a la
intención que anima esta iniciativa,
"el plan lector ha tomado un rumbo
desconcertante debido a que las
editoriales se han convertido en las
únicas responsables de señalar qué
se debe leer y qué no. Evidentemente,
estas decisiones responden a un
criterio empresarial y de claros tintes
ideológicos", anota.
"En el fondo, podemos reconocer el
esfuerzo editorial que se realiza para el
logro de una publicación; sin embargo,
lo cuestionable es que se omita la voz
del docente en la selección de textos",
pues las más de las veces "el plan lector
se convierte en un plan para la compra
de libros. Por ello, felicitamos la
iniciativa educativa, pero cuestionamos
su enfoque comercial", apunta Karen.
Plan lector
Pedagogía y literatura
La revista
Fabulador
apareció
en el 2012 como una apuesta por la
literatura como espacio de diálogo y
de formación de la sensibilidad. Desde
entonces ha publicado tres números.
Para esta última edición, nos ofrece una
reflexión en torno a la literatura como
disciplina humanística y generadora
de sensibilidades. A partir de la
consideración de que la enseñanza y la
difusión de la literatura en las escuelas
de nuestro país, en cierto modo, han
tergiversado la esencia principal de este
arte, las propuestas de los articulistas
y las respuestas del entrevistado
reorientan los cauces por los cuales se
ha de conducir la literatura en tanto
curso escolar.
Así, en la sección dedicada a los
ensayos y artículos encontramos una
reflexión sobre la literatura y mercado
en el Perú, a propósito del plan lector, a
cargo del profesor Jorge Terán Morveli.
El también docente de Literatura Elías
Rengifo de la Cruz analiza –a propósito
de la figura de Próspero, personaje de
La tempestad
, de Shakespeare– el rol
del libro, la lectura y la literatura en la
escuela. En tanto que la educadora Rubí
Huamán Durand aborda el tema de la
enseñanza de la literatura tomando en
cuenta la encrucijada entre la pasión
docente y la imposición curricular.
En las otras secciones se da a conocer
una entrevista a Roberto Rosario Vidal,
presidente de la Academia Peruana de
Literatura Infantil; cuentos de Benjamín
Román y Manuel Teyper; poemas de
Maritza Valle y Roxana Hoces, además de
glosas de libros y reseñas.
Miguel Carhuaricra, Jhoana Herrera y Karen
Huachaca, comité editor de
Fabulador
.