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SANMARQUINOS
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Presencia sanmarquina en la gesta republicana
La
cuatricentenaria
Universidad
Nacional Universidad Mayor de San
Marcos fue, es y será parte fundamental
de la historia de América y del Perú.
Su institucionalidad, ininterrumpida,
la convierte en el único eslabón capaz
de encarnar la unión entre la Colonia y
la República teniendo en sus manos la
inmensa responsabilidad de velar por
el cuidado de la continuidad histórica
que en sí misma representa y que,
a la vez, da forma a las fibras más
profundas de nuestro país.
Nuestra alma máter y muchos de
sus hijos han sido protagonistas y
testigos del nacimiento de la República
y de los principales hechos que a ella
llevaron, como la proclamación de la
independencia próxima a cumplir 193
años y la instalación de la Asamblea
Constituyente que nos dio nuestra
primera carta magna. Personajes como
Hipólito Unanue, José Baquíjano
y Carrillo, Toribio Rodríguez de
Mendoza, entre otros, promovieron
desde
las
aulas
sanmarquinas
nuevas formas de pensamiento que
permitieron sustentar y comprender,
paulatinamente, los acontecimientos
que dieron luz al nacimiento de la
República del Perú.
El caso de Hipólito Unanue resulta
llamativopuestoqueal serunpersonaje
relacionado a la academia que gozaba
de una importante ascendencia en la
sociedad, su presencia fue más que
requerida para legitimar el proceso
de independencia que buscaba el
respaldo de los personajes más doctos
de la sociedad de aquella época. Es así,
que su firma se encuentra no solo en el
Acta de Independencia del 15 de julio
de 1821, sino también en la suscripción
de la, a la sazón, Universidad Mayor
de San Marcos de Lima, el 30 de julio
y también en el acta que firmara el
Protomedicato de Lima, el 29 de julio
del mismo año. Sin duda un infaltable
en la cita histórica; un padre de la
patria.
Por Ricardo Pinto-Bazurco Mendoza
Otro caso particular recae en el
jurista y catedrático Justo Figuerola,
quien a nombre de la Real y Pontificia
Universidad de San Marcos disertó
la Oración (discurso de Orden) en el
besamanos del 14 de octubre de 1808.
El cual se pronunció por el cumpleaños
del entonces rey Fernando VII, y a
la vez, por su proclamación hecha
el día anterior. En esta disertación,
Figuerola hizo gala de una especial
y barroca verborrea de perfil regio.
Situación que no despertaría inquietud
alguna, si el mismo catedrático, años
después, no hubiese pronunciado en
representación de nuestra universidad,
el Elogio al Libertador General José de
San Martín y Matorras, el 17 de enero
de 1822, en la que continuó con su
generosa verborrea pero esta vez con
un talante independentista digno del
más recalcitrante representante del
tercer estado francés en la toma de la
Bastilla.
No ha de olvidarse que el doctor
Acta de Independencia emitida por el Protomedicato
de Lima suscrita por Hipólito Unanue, 1821.
Discurso pro regio dado por
Justo Figuerola, 1808.
SAN MARCOS
al día
Al maestro con cariño
La historia de nuestra universidad nos
permite conocer que para 1861, durante
el rectorado de José Gregorio Paz
Soldán, se implementó el Reglamento
para la Universidad de San Marcos
de Lima, el cual buscó darle a la
universidad un nuevo enfoque y orden
acorde con los nuevos tiempos.
Este reglamento, entre otras cosas,
estipulaba que los catedráticos en
ejercicio llevaran un distintivo, el cual
colgaría de la solapa izquierda del frac.
Este distintivo era la medalla Minerva,
la cual, a diferencia de la doctoral, tenía
sobre ella una guirnalda compuesta de
una palma y de un laurel en forma de
corona cívica, además de una cinta con
el color asignado para cada Facultad,
de la cual pendía. Así, los catedráticos
en ejercicio podrían distinguirse de los
demás doctores que no impartían la
enseñanza en la Academia. Además, se
estipuló aumentarles el sueldo.
De esta manera se les daba un
mayor realce y reconocimiento por
su labor dentro de la comunidad
universitaria, así como por su aporte
para la sociedad en general.
Esta sucinta historia es en
homenaje y reconocimiento a todos los
catedráticos, de antaño y hogaño, que
formaron y forman los profesionales
sobre los que se sostiene nuestro país y
cuya abnegada misión jamás descansa,
y es porque la Academia no estaría
completa sin su presencia.
Vivat Academia, vivant professores.
Vivat membrum quodlibet, vivant
membra quaelibet, semper sint
in
flore. Gracias.
Medalla Minerva con la Corona cívica usada por los catedráticos
estipulada por el reglamento interno de 1861.
Figuerola también suscribió las Actas
de Independencia al igual que Unanue;
por consiguiente, estas curiosidades
históricas nos demuestran el fuerte
compromiso e incidencia que tuvo
nuestra universidad y sus miembros en
la gesta del proceso de independencia
tal y como quedó registrado en la
palabras que el entonces rector
José Ignacio Mier, pronunciara
con profunda emoción el día que la
universidad suscribiera el Acta de
Independencia: “Que la Independencia
era de conforme al Derecho Natural
y de Gentes”. Acto seguido invitó
al claustro a pronunciar el solemne
juramento:
“Juramos a Dios y a la Patria
sostener
y defender
con nuestra
opinión, persona y propiedades la
Independencia del Perú, del Gobierno
Español y de cualquier otra dominación
extranjera. Si así lo hiciéramos Dios
nos ayude, y si no, Él y la Patria nos lo
demanden”.
Acta de Independencia emitida por el Cabildo
de Lima y suscrita por Hipólito Unanue
en el Cabildo de Lima, 1821.