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San Marcos al Día
ESPECIAL
DOCTORES HONORIS CAUSA
En otro momento de la Sesión
Solemne, los embajadores Allan
Wagner Tizón y José Antonio García
Belaúnde fueron incorporados como
Doctores Honoris Causa de la UNMSM
por su destacada labor en la defensa de
la posición peruana en la controversia
marítima con Chile. Se reconoce así
la trayectoria profesional y relevante
labor académica de estos brillantes
profesionales que defendieron de
manera notable los intereses de
nuestro país.
El discurso de orden estuvo a
cargo del embajador Harry Belevan-
McBride, director ejecutivo del
Instituto Raúl Porras Barrenechea de
la UNMSM, quien relievó la histórica
labor realizada por los embajadores
García Belaúnde yWagner a lo largo del
proceso de La Haya, particularmente
durante estos últimos seis años
medulares.
Reseñó que ambos se conocieron en
las aulas de la Academia Diplomática,
fortaleciendo una amistad a lo largo de
la carrera y de los años. “Es, pues, la
vocacióndiplomáticacompartida laque
ha de juntarlos y no el usual encuentro
en el recinto universitario porque,
de hecho, el Wagner primigenio se
inclinará por las ciencias, mientras que
García Belaunde seguirá la trayectoria
familiar de las humanidades”, anotó
Belevan-McBride.
Allan Wagner cursó estudios de
ingeniería química en la Universidad
Nacional de Trujillo y en la UNI, con
un paso fugaz por el patio de letras
de la Universidad Católica, antes de
descubrir el universomás sutil, omenos
rígido, de las relaciones internacionales
al que, desde ese momento, le dedicará
su vida profesional, agregó el director
del IRPB. Se desempeñó comoministro
de Relaciones Exteriores y Ministro de
Defensa.
“Gracias al esfuerzo múltiple de
un conjunto de profesionales que él
lideró como agente del Estado y que
García Belaunde había seleccionado
personalmente como canciller”, el Mar
de Grau ha quedado engrandecido
en unos cincuenta mil kilómetros
cuadrados, aseguró.
Por otra parte, indicó que José
Antonio García Belaunde estudió
literatura en la Universidad Católica,
ingresaría a la Cancillería, como
Wagner, por el primer peldaño de la
jerarquía laboral, para alcanzar dos
décadas luego la máxima categoría
profesional, a una edad tan temprana
que lo convertiría en uno de los
embajadores peruanos más jóvenes
que se recuerde.
“De estirpe humanística, fortalecerá
su inclinación por las relaciones
internacionales desarrollada en la
Academia Diplomática, con estudios de
posgrado en la Universidad de Oxford y
un trabajo de 14 años como funcionario
internacional, que lo dotará de esa
especialidad en la cosa económica que
desarrolla como catedrático y ensayista
y que conjuga tan hábilmente con la
devoción literaria que siempre fue la
suya”, aseveró Harry Belevan.
Anotó,
asimismo,
que
los
respectivos equipos de Perú y Chile
en La Haya han sabido abrir grandes
las compuertas del entendimiento
mutuo que nos permiten comenzar
a imaginar la “nueva agenda
amplia” peruano-chilena, en la que
tendríamos gabinetes binacionales
y
representaciones
diplomáticas
comunes en algunas geografías de
intereses complementarios. Y todo
ello gracias a la manera ejemplar como
nuestros dos países han resuelto su
última discrepancia.
UN FALLO EN DERECHO
A su turno, durante su discurso de
agradecimiento, el flamante Doctor
Honoris Causa por la UNMSM,
Allan Wagner, hizo un apretado
resumen sobre la decisión de la Corte
Internacional de Justicia de La Haya.
Sostuvo que contrariamente a lo que
se ha comentado, el fallo que emitió
la Corte el 27 de enero pasado no fue
una “decisión salomónica”, sino fue un
fallo en derecho.
Como es conocido, la esencia de
la controversia entre el Perú y Chile
era la existencia o no de un tratado
que hubiera establecido un límite
marítimo entre ambos países hasta
las 200 millas. Perú pidió a la Corte
que fijara dicho límite aplicando el
derecho internacional consuetudinario
derivado de la Convención sobre el
Derecho del Mar, mediante una línea
equidistante a las costas de los dos
países en el área de superposición de
sus respectivas zonas de 200 millas –
conocida como el “triángulo interno”–
la cual debería iniciarse en el Punto
Concordia por ser el
terminus
del
límite terrestre establecido por el
Tratado de Lima de 1929.
Asimismo, el Perú solicitó a la Corte
que reconociera su derecho al área
situada dentro de su zona de 200millas
y más allá de las 200 millas chilenas
–el denominado “triángulo externo”–
que Chile consideraba alta mar y parte
de su llamado “mar presencial”.
El embajador Allan Wagner anotó
que en gran parte, la decisión final
de la Corte se basó acogiendo varios
planteamientos de la parte peruana,
como que la finalidad del Convenio
de 1954 era el ordenamiento de la
pesca efectuada por embarcaciones
artesanales a fin de evitar fricciones;
o que el trazo del límite marítimo
debía considerar la línea equidistante
a las costas, pero a partir de la milla
80 en paralelo. Así, a partir de puntos
contribuyentes en las costas de Chile
y Perú, la Corte definió el límite con
una trayectoria sur-oeste hasta tocar el
borde de la zona chilena de 200 millas
y luego verticalmente hasta tocar
el borde de la zona peruana de 200
millas.
“Como consecuencia de ello, el
Perú obtuvo el 60% de la zona de
superposición -o “triángulo interno”–
y el 100% del área dentro de su zona
de 200 millas –o “triángulo externo”–
que Chile reputaba alta mar”, apuntó
Wagner.
En resumen, “mediante la defensa
de sus títulos jurídicos y un fallo
ajustado a derecho, el Perú obtuvo
el 75% de los espacios marítimos
que demandó, equivalentes a más de
50,000 kilómetros cuadrados que han
sido incorporados al Mar de Grau”,
puntualizó.
A
la
ceremonia
protocolar
asistieron los vicerrectores Académico
y de Investigación, doctores Antonia
Castro Rodríguez y Bernardino
Ramírez Bautista; la presidenta de la
Comisión de Aniversario, Dra. Eleucy
Pérez Tuesta; el secretario general,
Dr. José Niño Montero, decanos y
estudiantes sanmarquinos, además
de invitados especiales como los
congresistas Modesto Julca Jara y
Víctor Andrés García Belaunde; la
directora de la Academia Diplomática
del Perú, embajadora Liliana De
Olarte de Torres-Muga; el defensor
del Pueblo, Dr. Eduardo Vega Luna y
el decano del Colegio de Abogados de
Lima, Mario Amoretti Pachas, entre
otras personalidades.
de distinción.
Doctores Allan Wagner y José Antonio García Belaunde.
Embajador Harry Belevan-McBride.
La Sala Víctor Humareda estuvo acondicionada para seguir el evento en vivo.