PERSONAJES DISTINGUIDOS

 

Augusto Salazar Bondy

Augusto Salazar Bondy fue un pensador comprometido con su tiempo y con los problemas humanos. Sus ideas sobre la educación traslucen o revelan su inquietud filosófica por resolver las necesidades educativas de la sociedad peruana.
Como resultado de esta preocupación sobre los problemas educativos del país Salazar Bondy se incorporó en 1970 al régimen nacionalista de Juan Velasco Alvarado para participar en el proceso de la Reforma Educativa, labor durante la cual le sorprendió prematuramente la muerte en febrero de 1974.
Augusto Salazar Bondy nació en Lima el ocho de diciembre de 1925. Estudió Filosofía en la Universidad de San Marcos, donde obtuvo los grados de Bachiller y Doctor. Su espíritu de superación y de búsqueda de nuevos horizontes lo llevó a especializarse en la Universidad Autónoma y el Colegio de México y en las universidades de París y Munich.
En 1954 Salazar ingresó a trabajar como catedrático en San Marcos donde dictó el curso de Introducción a la filosofía y Metodología de la educación, en la Facultad de Educación.
En la obra de este filósofo con respecto a la educación del país se aprecian dos clases de enfoque desde el punto de vista ontológico y del histórico social; esta inquietud se ve reflejada en sus libros Misión y formación del maestro, Educación humanística y educación técnica: una falsa oposición y La educación peruana en el mundo contemporáneo.
En este último trabajo ataca la situación de la educación como una Educación en crisis, y relaciona tal crisis educativa con una fuente mayor de problemas, que es la crisis social. "La educación está en crisis porque el Perú está en crisis, aquí donde impera la desigualdad social, los privilegios, la explotación del trabajador y el enclaustramiento de las regiones", es el argumento del filósofo.
Filosofía de la Liberación
El estudioso de la obra de Salazar, David Sobrevilla en uno de sus escritos señala que la etapa de madurez en su evolución filosófica termina en 1968 para dar paso a una nueva etapa donde propone una filosofía de la liberación como una corriente tercermundista que debía superar a la filosofía procedente de los centros de poder.
Sobrevilla precisa que Salazar intentó renovar la antropología filosófica con su obra inacabada Antropología de la dominación, y se dedicó a tres líneas de investigación: la reflexión sobre la dominación y la liberación; la consideración renovada sobre la cultura y la filosofía de la dominación; y el planteo de estrategias que permitieran superar la dominación.
Luego de un análisis profundo de la obra de Salazar Bondy, David Sobrevilla concluye que si Mariátegui tuviera a la vista los escritos de Augusto sobre dominación y liberación cambiaría de opinión porque ellos dan testimonio de un pensamiento hispanoamericano que no es más meramente imitativo de los bloques de poder, aunque haya aprendido de él, y que ha reorientado su labor en el sentido de promover el final de la dominación de los países del Tercer Mundo.
Sobrevilla menciona a Mariátegui porque el Amauta en 1925 al preguntarse sobre la existencia de un pensamiento hispanoamericano ofrecía una respuesta negativa. "Me parece evidente la existencia de un pensamiento francés, alemán, etc., en la cultura de Occidente. No me parece igualmente evidente la existencia de un pensamiento hispanoamericano", escribió en la revista Mundial.
Definitivamente, el estudioso sanmarquino no sólo señala el problema sino plantea soluciones donde concibe una educación para el desarrollo, lo que supone la exigencia de convertir a la educación, a través de la escuela técnica, en formadora de hombres nuevos que puedan responder eficazmente a la necesidad del desarrollo nacional, material y espiritual.