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Biografía :
Fray Tomás de San Martín es un caso
de vocación sincera para cumplir en el mundo,
un destino creador. La suya fue una vida que solo
puede exhibir ejemplos constructivos. Su investidura
de sacerdote sería una vulgar profesión,
como la que seguían infinidad de hombres en aquellos
tiempos, si acaso no se levantara sobre las impurezas
y los egoísmos, con honrada gallardía.
Nació en Palencia, España el 7 de marzo de 1482; vivió
la plenitud de su existencia conforme a los ideales
que consideraba legítimos. Cumplió su
destino cotidianamente sin subvertirlo o torcerlo y,
de este modo, fue útil a sus semejantes.
Nosotros debemos recordarlo porque tuvo una tarea
principal en la fundación de la Universidad de
San Marcos.
Sus padres fueron Martín Sánchez Mejía
y Ana Contreras. En el convento de los hermanos predicadores,
de San Pablo de Córdoba, fue maestro de estudiantes
y lector de Artes y Teología. Debió demostrar
relevantes aptitudes de maestro cuando sus superiores
lo envían a Sevilla como regente del colegio
de Santo Tomás.
Llegó al Perú formando parte del grupo
de eclesiásticos distinguidos, que cumplirían
una misión importante en 1530, en las naves de
Pizarro. Aquí, sufrió las peripecias de
los conquistadores, que debían luchar contra
la naturaleza, contra los ataques imprevistos de los
indios, contra las enfermedades del trópico y
contra los males de la sierra fragosa. Le tocó
a Fray Vicente Valverde, el duro papel de asistir y
tomar parte en el drama del suplicio de Atahualpa, porque
Fray Tomás se quedó en San Miguel de Piura.
La sangre no debía salpicar al fundador del Alma
Mater.
Después, se vinculó a todos los acontecimientos
importantes de los primeros tiempos de la Conquista.
Vaca de Castro, enviado especial de los reyes de España,
para eliminar los factores disgregantes de la Conquista,
sabiendo cuál era el poder de Gonzalo Pizarro
y de los encomenderos que lo acompañaban, consideró
utilizar la sagacidad de Fray Tomás de San Martín,
a quien los conquistadores respetaban por su prestigio
moral, para que gobernase en nombre suyo.
Fray Tomás de San Martín recibió
aquel poder, precisamente, cuando el Cabildo le otorgaba
facultades semejantes. El enviado de España y
el Cabildo comprendieron que nadie gozaba de más
autoridad moral que él desde que su
vida había demostrado que su conducta sólo
se inspiraba en motivos elevados.
En la personalidad del padre Tomás de San Martín encontramos dos cualidades que lo configuran como apóstol: su
empeño por redimir a los indios mediante la
cultura y su ardor por defenderlos de la insensible
conducta de los encomenderos. Fray Tomás, en
este sentido, reveló poseer un carácter
íntegro. Las amenazas, la lisonja interesada
o la posibilidad de perder sus dignidades de Regente
o Provincial, no lo amedrentan. Desde el púlpito
clama contra las iniquidades de los que expolian a los
indios. En esa tarea no mide sus términos ni
hace cálculos interesados, por lo que muchas
veces el Cabildo le impuso la censura determinando
que sus sermones debían conocerse antes de ser
pronunciados. Fray Tomás, desde luego, no era
hombre capaz de retroceder si estaba persuadido de la
verdad.
Juzgó a los conquistadores a través de
la Teología y de las enseñanzas cristianas.
Según el juicio del padre dominico los españoles
de la conquista no se detuvieron ante ningún
escrúpulo para colmar sus ambiciones. "En
todo lo que hicieran, agrega, iba delante el interés,
de suerte que ellos propios con sus hurtos y robos justificaron
la causa a los propios naturales".
Hizo valer la condición humana de los indios,
sin que valga el argumento de que son bárbaros.
Pensaba que los encomenderos, aun en posesión
de cédulas o títulos que amparen su derecho,
están obligados a "cuidar de los indios
que se les encomendare, en criarles en policía
natural o cristiana, y ampararle y defenderles e mirar
por ellos". Les predica que los tributos deben
ser solicitados "con buena conciencia, tasados
y moderados".
Llena de enseñanzas y observaciones trascurrió
su vida durante veinticinco años, en las tierras
de Indias. Fue un agudo observador del medio social.
Reunió datos que suministra su experiencia sobre
las formas inhumanas en que trabaja el indio, sobre
la "quilla" o tributo, sobre los abusos de
tomarles, sin restricción, sus bienes y animales.
Sus relatos se nutrieron de la realidad desoladora que
configura la conducta de los conquistadores.
En 72 años que vivió Fray Tomás
de San Martín, su existencia no le temió
a la adversidad, como todo varón justo. Murió
el 31 de agosto de 1555, en el Convento del Rosario,
comprendiendo que la ingratitud es inherente a la naturaleza
humana.
* Eguiguren Escudero, Luis Antonio. "Historia de la Universidad". Tomo I sobre "la universidad en el siglo XVI". Lima, 1951.
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