La universidad como política
Han transcurrido algo más de sesenta días
de la nueva gestión universitaria y algunas voces nos
exigen resultados que no han logrado en cinco años. Forjar
un nuevo equipo capaz de asumir los nuevos retos no es una tarea
fácil. Abrir las puertas para escuchar y pensar en el
futuro de San Marcos tampoco. Debemos construir una tradición
de diálogo y consenso entre nosotros mismos, empezando
por quienes han sido permanentemente excluidos: estudiantes y
trabajadores.
No nos olvidamos de los docentes por la sencilla razón
de que somos docentes y aspiramos a realizar muchas de sus reivindicaciones.
La mirada que se queja de algunos cambios se olvida de los que
permanecen y, más aún, de los tiempos cuando el
gobierno significó un relevo total basado en corporativismos
o sinrazones ideológicas, sin respetar a quienes eran
eficientes y responsables.
Ninguna agrupación de docentes que ha participado y participa
de los organismos, asambleas y votaciones puede colocarse como
mero observador o juez privilegiado sin poner en claro su evidente
oportunismo. No caeremos en ese juego que simplemente propicia
la desconfianza y el desconcierto. San Marcos somos todos porque
las consecuencias de cualquier fracaso o derrota las sufriremos
todos sin distingo de ningún tipo. Nuestra política
debe ser la del desarrollo académico, no la del enjuiciamiento
apresurado e interesado.
En medio de estas circunstancias el rumbo de San Marcos nunca
ha sido más claro: debemos consolidar una formación
académica confiable. Ello supone que no basta la reforma
administrativa o el ordenamiento institucional porque de por
sí estos aspectos no garantizan una mejora sustantiva
en la enseñanza que impartimos.
No debemos juzgar con criterios personales y fundamentalismos.
El respeto irrestricto a la calidad académica debe ser
nuestro norte.
Directa o indirectamente la internacionalización de la
enseñanza universitaria promueve una tercera reforma que
no se limita a la movilidad estudiantil o docente. Por el contrario,
estos procesos son sólo la parte más visible de
cambios profundos en la dinámica de aprendizaje, en los
instrumentos de evaluación, en el establecimiento de metas
y objetivos de conformidad con estándares internacionales.
La calidad académica y la acreditación son sus
más críticos aspectos y serán, sin duda,
las columnas de la consolidación de los cambios en curso.
En tal sentido, todos los miembros de la comunidad de San Marcos
deben comprometerse con esta reforma universitaria. Es decir,
dialogar, debatir y participar activamente en los planes de desarrollo
académico de las diversas especialidades.
También,
contribuir con sus propios puntos de vista en la construcción
de un discurso institucional sobre el tema, que permita a nuestra
universidad, la más antigua de América,
recuperar el lugar protagónico de la escena nacional.
Dr. Luis Izquierdo Vásquez
Rector – UNMSM
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