Cultura de la solidaridad

Jürgen Habermas ha enfatizado en sus ensayos que la cooperación es tan importante para el ser humano como la confrontación. Este filósofo alemán defiende un enfoque que prioriza no la lucha de clases sino el consenso y la acción comunicativa. Los hombres necesitamos de los demás hombres para sobrevivir, no sólo porque cuando nacemos somos absolutamente dependientes del entorno familiar y social sino porque a lo largo de la evolución social la solidaridad entre los miembros de una comunidad y entre diferentes colectividades ha jugado un papel tanto o más importante que la confrontación, la guerra y el conflicto. Según parece un principio esencial para la vida humana es el que podríamos sintetizar en el siguiente lema: “ayúdame ahora, para que yo te ayude mañana”.

La mejor constatación de lo atinado de esta idea la encontramos en la educación. La colectividad humana dedica recursos y tiempo para enseñar a sus nuevos integrantes los conocimientos, normas y creencias que les permitan sobrevivir en el futuro. Cuando se integren a la sociedad como sujetos productivos responsables, su actividad sostendrá a los que ya ancianos hicieron lo mismo que ahora ellos hacen por los niños. Sin colaboración y solidaridad la humanidad no podría existir. Este es el fundamento de uno de los principios recogidos en el Estatuto de nuestra Universidad: la gratuidad de la enseñanza. El Estado y la colectividad nacional deben apoyar la formación de profesionales e investigadores necesarios para impulsar el desarrollo del país.

Sin embargo, cuando una formación social no dispone de los recursos necesarios debe apelar a la solidaridad. San Marcos como comunidad universitaria desde hace varios años apoya a la formación de los jóvenes del Perú: cerca de la mitad de su presupuesto proviene de recursos directamente recaudados por el esfuerzo de los docentes y trabajadores, así como por la participación de la población que demanda los servicios que ofertamos. Los medios de comunicación interesados en resaltar el conflicto y la confrontación no difunden esta significativa práctica solidaria y muchas otras que constituyen el sostén de nuestra vida democrática. Algunos defienden el asistencialismo absoluto –sin mayor argumento- o cegados por ideologías fundamentalistas que sólo alimentan conflictos.

Por el contrario, en la universidad Decana de América estamos empeñados en promover una cultura de la solidaridad. En ese sentido hemos conseguido que la gratuidad de la enseñanza sea plena en San Marcos. Sin embargo, ese esfuerzo extraordinario exige una respuesta semejante por parte de los propios beneficiarios: los estudiantes. Sobre todo en aquellos que por razones diversas disponen de recursos económicos que les permita libremente aportar al fondo económico de la universidad para alimentar esta cultura de la solidaridad tan necesaria para forjar un mañana diferente. Es lamentable que el Aporte Voluntario Extraordinario (AVE) en la última matrícula haya significado un mínimo monto global (S/. 109,204.70), tal vez no hemos puesto el esfuerzo requerido para explicar el sentido de este aporte y movilizar la conciencia solidaria de los jóvenes. Reflexionemos en conjunto sobre la necesidad de fortalecer la cultura de la solidaridad en nuestra Universidad.

 

Dr. Luis Izquierdo Vásquez
Rector – UNMSM



El Rector
Doctor Luis Izquierdo Vásquez
Doctor Luis Izquierdo Vásquez