Durante el ICBAR se expusieron más de cien paneles de investigaciones estudiantiles.

A fin de optimizar la calidad de vida en la sociedad, estudiantes, docentes y destacados especialistas internacionales se congregaron en la XXIV Reunión Científica del Instituto de Ciencias Biológicas Antonio Raimondi (ICBAR), realizada del 4 al 6 de agosto en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Así, cerca de 200 investigaciones fueron divulgadas mediante conferencias magistrales, simposios y exposición de paneles.

Igualmente, en este importante encuentro, reconocidos investigadores de países como Chile, Brasil, España y Estados Unidos compartieron los avances de sus estudios mediante conferencias magistrales. Este es el caso del Dr. Marcelo E. Oliva, especialista de la Universidad de Bretagne Occidentale (Francia), quien en su exposición “Parásitos en estudios poblacionales en peces del Pacífico Sur Este” reveló sobre la existencia de dos parásitos que pueden ser causantes de enfermedades en los humanos: el anisaki, que es un nematodo, capaz de producir lesiones en el tubo digestivo del pez, y el Diphyllobothrium latum, un gusano ancho que causa intoxicaciones.

Dr. Marcelo E. Oliva.

Pese a la escasa cantidad de parásitos encontrados en los peces que habitan en el Perú, estos datos son de significativa importancia para la salud humana, sobre todo a quienes gusten de comer pescado crudo. Asimismo, la investigación también busca apoyar en el manejo y administración de recursos pesqueros.

Es preciso destacar que en este estudio, efectuado por casi 40 años, la prioridad fue focalizar a los peces y estudiarlos de acuerdo con determinados criterios, tales como la localidad de donde provienen, el tamaño, entre otros. Ello, debido a que no se pueden estudiar poblaciones diferentes de manera uniforme.

Otra importante conferencia magistral estuvo a cargo de la especialista de Duke University (EEUU), Dra. Patricia Álvarez Loayza, quien presentó un importante estudio denominado “Enfermedades de plantas en un bosque tropical: impacto y proyección bajo un escenario de cambio climático”, en el que explicó que las plantas tropicales en hábitats naturales (bosques) y las plantaciones agrícolas constituyen recursos económicos importantes para la alimentación, la industria maderera, medicinas y formas alternativas de energía.

Dra. Patricia Álvarez.

La bióloga de origen peruano lamentó que existan pocos estudios que ahonden en la problemática del impacto del cambio climático en las enfermedades e insectos predadores de estas plantas. En ese estudio se tomó como planta modelo a la palmera Iriartea deltoidea, la especie más común de la Amazonía, cuyas plántulas experimentan una mortalidad significativamente alta debido al ataque del hongo Diplodia mutila.

Tras detallar que, con los cambios climáticos proyectados en temperatura y precipitación para la región amazónica, esta palmera “reducirá su reclutamiento y fecundidad”, estimó que la magnitud de dicha reducción, dependiendo del escenario, podría ser de hasta un 56%.

Aunque estas condiciones no son exactas pues se basan en un modelo matemático, Álvarez Loayza destacó que esta investigación es una de las primeras que ilustra los posibles cambios en el ecosistema tropical en un futuro no muy lejano.

El poder de las algas

Elva Gonzales.

La reunión también fue propicia para que los estudiantes de pregrado presentaran sus proyectos, ya sea como parte de un trabajo grupal o de sus tesis. En esta edición del ICBAR, fueron 148 trabajos de investigación –37 exposiciones orales y 111 en paneles– los que demostraron la pasión de los sanmarquinos por el descubrimiento de hechos aparentemente imperceptibles.

Este fue el caso de Elva Gonzales Nieto, alumna de sétimo ciclo de la Escuela Académico Profesional (EAP) de Nutrición, de la Facultad de Medicina, quien demostró el poder las algas proponiendo al Macrocystis pyrifera como un hipoglicemiante –sustancia que disminuye los niveles de glucosa– en el tratamiento contra la diabetes. Y es preciso destacar que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una de las enfermedades cuya tasa de morbilidad va en aumento.

Para la investigación,  la estudiante experimentó con 12 ratones, a quienes dividió en cuatro grupos. Todos fueron previamente medidos para obtener su glucosa basal, luego fueron inducidos a diabetes experimental mediante el fármaco aloxano. Al primer grupo no se les trató con algún medicamento, al segundo se le aplicó una solución de goma arábiga –polisacárido de origen natural, usado como vehículo antidiabético–, la cual es como un patrón de análisis. Los terceros recibieron el tratamiento del alga M. Pyrifera y, el cuarto grupo, la glibenclamida – medicamento usado en humanos para el tratamiento contra la diabetes–.

Tras ello, se realizó la prueba de glucosa sérica para ver el efecto en dos tomas más. El resultado fue  que su glucosa basal disminuyó considerablemente, incluso en niveles menores que los ratones de los grupos que fueron tratados con la goma arábiga y la glibenclamida.

“Los resultados indican que el extracto etanólico del alga podría tener un efecto hipoglicemiante en ratones inducidos a diabetes con aloxano. Con un mayor tiempo y con una muestra mayoritaria, considero que esta alga podría causar disminución de la glucosa en los humanos”, sostuvo la sobresaliente estudiante.

Enzo Casimiro.

¿Pero las investigaciones con las algas también  podrían luchar contra la contaminación ambiental? Esa fue la pregunta que Enzo Casimiro Soriano, egresado de la Facultad de Química e Ingeniería Química, decidió responder sobre la base de sus conocimientos. “Precipitación del cobre (II) en matriz de perlas de alginato de calcio dopado con complejo precipitante de ferrocianuro de potasio K4 [Fe(CN)6]” es, en términos sencillos, el intercambio entre el cobre y el calcio mediante el alginato, un derivado de las algas pardas marinas, que posee gran capacidad de adsortiva –proceso de atracción de las moléculas o iones de una sustancia en la superficie de otra–. Con ello, el estudiante demostró que es posible recuperar el cobre que contamina el ambiente.

“Es simple. Si se usa más alginato, se absorbe una mayor cantidad de cobre”, aseguró Casimiro Soriano. Pese a ello, reconoce que “obtener cada dato demora cerca de dos días, es un trabajo muy grande, tanto bibliográfico como experimental”. El estudiante, con asesoría del PhD. Nelson Tapia Huanambal, logró obtener estos resultados tras un año de investigación.

La precipitación del cobre ya había sido estudiada anteriormente, pero el alumno decidió utilizar las algas marinas para potenciar sus efectos. Asimismo, esta investigación puede ayudar a la recuperación de  metales pesados como en el caso de los textiles, en el que se debe liberar gran cantidad de aquellos.

Estudios con peces

Brian Tataje.

Los peces también fueron materia de estudio en las investigaciones de los jóvenes sanmarquinos. Brian Tataje Díaz, alumno de sétimo ciclo de la EAP de Ciencias Biológicas, junto con un grupo de estudiantes de su Escuela y de la Facultad de Química e Ingeniería Química, expusieron los avances del proyecto “Estandarización de un protocolo para medir el efecto fotoprotector contra la UVB utilizando embriones de Danio rerio”. El estudio comprobó que los embriones de los también conocidos "peces cebra", expuestos a rayos UVB y sin fotoprotector, resultaron completamente dañados. Es decir, se comprobó que las características indicadas en los libros serían viables para la evaluación de biomoléculas fotoprotectoras.

La investigación, desarrollada en seis meses, se basó en la crianza de peces, machos y hembras, en un recipiente diseñado especialmente para evitar que se coman a sus huevos, los cuales eran la materia de estudio. Al nacer, los cigotos fueron retirados y se dejaron en otro recipiente, a 28 grados centígrados, durante las primeras 24 horas. Luego de ello, se les colocaron en microplacas de polipropileno y se les irradió con rayos ultravioleta.

El resultado indicó que los embriones no expuestos a la  radiación o expuestos, pero con fotoprotector, no se deforman; caso contrario a los que estuvieron sin aquella sustancia. Por ello, la conclusión es que el protocolo es recomendable para la evaluación del efecto fotoprotector con radiación UVV.

Asimismo, el estudio puede alcanzar mayores efectos y tener una aplicación en los humanos. “Queremos usar extracto de macroalgas y ello podría servir para un fotoprotector de uso humano”, aseguró Brian Tataje.

Juan Valdez.

Pero estudiar a los peces también contribuye al buen manejo de recursos marinos. Por ello, los alumnos de la EAP de Ciencias Biológicas Diego Deville, Juan Valdez Baez y Daniel Oré midieron las diferentes partes de la complexión del Odontesthes regia,  más conocido como pejerrey, en diferentes localidades de la costa peruana.

¿Con qué fin? “Cuando se va a pescar para el consumo humano es necesario conocer cuánta flota llevar, lo cual depende, entre otros planteamientos, del tamaño de los peces que habitan en dicha región”, asegura Juan Valdez.

La variabilidad morfométrica es uno de los nueve enfoques usados en la pesquería marina y, a su vez, posee 19 variables de medición. Con un análisis de componentes principales (ACP), los alumnos pudieron sintetizar todas ellas en tres variables. Para la metodología, se recolectaron 442 ejemplares provenientes de la pesca artesanal, que corresponden a seis localidades: Sechura (101), Chimbote (115), Pisco (100), Islay (46), Ilo (60) y Tacna (20).

El ACP fue exitoso porque permitió resumir las variables a componentes principales y explicar gran parte de la variabilidad de los datos. Gracias a ello, se concluyó que existe cierto grado de diferenciación de tamaño de peces en la localidad de Sechura con el resto de localidades. Por su parte,  en Chimbote también se encontraron diferencias en cuanto a la segunda aleta dorsal, ancho del pedúnculo caudal, diámetro del ojo y altura máxima del cuerpo. Mediante estos datos, los alumnos contribuyeron a una administración responsable de recursos marinos en el Perú, tan importante para el desarrollo de la industria pesquera.