Julio Miranda en la ciudad de Medellín, donde participó en el encuentro de ganadores del concurso que Bayer organizó en los países del área andina.

Joven promesa. Julio Jorge Miranda Albán (23) es un estudiante sanmarquino que cursa el décimo ciclo de la carrera de Genética y Biotecnología, en la Facultad de Ciencias Biológicas, quien recientemente puso en alto el nombre de la Decana de América al ocupar el primer lugar del concurso “Bayer Young Community Innovators 2015” (Innovadores jóvenes de comunidades).

En la competencia académica, organizada por el Grupo Bayer, una de las principales empresas mundiales del sector químico-farmacéutico, participaron estudiantes peruanos, de hasta 26 años de edad, de universidades públicas y privadas de diversas carreras profesionales, con proyectos que buscan contribuir en la mejora de la calidad de vida de una población vulnerable.

En ese contexto, el proyecto de Julio Miranda identifica una falencia de la estrategia que utiliza el Ministerio de Salud (Minsa) para confirmar el diagnóstico de malaria, enfocándose solo en pacientes sintomáticos detectables por microscopía. “El problema es que existen personas infectadas que no presentan síntomas y además existen infecciones no detectadas por microscopía, debido a la baja sensibilidad de la técnica”, asegura el joven.

Frente a esa realidad, resulta necesario establecer acciones preventivas que contribuyan a disminuir el número de casos de infección de malaria. “Se pueden determinar factores de riesgo epidemiológico utilizando los datos de fichas epidemiológicas, y también zonas de riesgo significativo mediante el uso de GPS, entre otras herramientas, que permitan identificar a las personas más propensas de contraer la enfermedad”.

Así, de acuerdo con datos recogidos en las comunidades amazónicas de Cahuide y Lupuna, zonas endémicas de malaria de la región Loreto, se podría determinar si las personas con riesgo potencial son aquellas que van al bosque a talar o los niños que deambulan por las calles y otras más para quienes, una vez identificadas, se podría establecer una estrategia de prevención.

El estudiante sanmarquino dejó en claro la importancia de impulsar la investigación en nuestro país.

“Se puede determinar la hora punta en la que abundan los mosquitos transmisores de la Malaria e informar a la gente para que tome sus precauciones. Educar a la comunidad para que modifiquen sus actividades y no se expongan a esas horas en los bosques y lagos”, señala Miranda Albán.

También podría incrementarse el número de mosquiteros o mejorar el material de las casas en determinadas zonas de la comunidad identificadas por GPS como de mayor riesgo.

“Este proyecto es una muestra de que la investigación biomédica salva vidas, desde la básica a la aplicada; por eso, es muy importante que universidades y empresas privadas apoyen a la investigación porque un país que no invierte en ciencia y tecnología está condenado a permanecer siempre en el subdesarrollo”, declara con resolución el joven investigador.

La misma convicción aflora en él cuando anima a sus condiscípulos y a todos los estudiantes sanmarquinos a involucrarse en las tareas de investigación. “Mi experiencia en investigación me ha dado muchas satisfacciones: viajar, conocer otros lugares, ganar becas y hacer pasantías. Si te esfuerzas, las oportunidades se van a presentar”, indica. El reciente éxito obtenido en el concurso de Bayer no solo es el reconocimiento a su dedicación, sino también la mejor prueba de su elocuente declaración.