La sangre de la aurora relata las historias de tres mujeres durante el conflicto armado de los años ochenta en el Perú. Son tres personajes muy distintos: la fotoperiodista Melanie, la militante senderista Marcela/Marta y la campesina Modesta. A través de sus experiencias se relata la violencia contra las mujeres que trasciende ese momento histórico y que se multiplica en cualquier región y tiempo.

Esta novela, la primera de la escritora Claudia Salazar, no solo ha sido reconocida por la crítica, sino que ha tenido buena recepción por parte del público peruano y acaba de ser lanzada su tercera edición en Lima.

Claudia ingresó a San Marcos en el año 1993 para estudiar Derecho. Luego de dos años se animó a seguir la carrera de Literatura en 1995, donde se graduó de bachiller en 2001.

"Decidí estudiar Literatura porque me parecía la carrera más cercana a mi vocación de escritora. Ya en las aulas sanmarquinas, nació mi interés por la crítica literaria, que es la carrera en la cual también me desempeño. Cursos como los de Yolanda Westphalen, Miguel Ángel Huamán, Santiago López, Esther Castañeda, Marco Martos, entre otros, despertaron en mí el interés por los estudios literarios desde una perspectiva teórica y analítica", nos confiesa.

Esta vocación de escritora, cuenta Claudia, nació desde que era muy pequeña. "Ya escribía desde los 7 u 8 años unos textos que podían ser cuentos o guiones. Inicialmente ingresé a San Marcos para estudiar Derecho, un poco por la presión familiar, pero luego decidí dejar esta carrera para estudiar Literatura ya que me parecía lo más afín a mi vocación de escritora, además de los ilustres escritores que habían pasado por aulas sanmarquinas como Mario Vargas Llosa", anota.

La Decana de América, así, fue un espacio propicio para desarrollar esa mirada crítica que caracteriza a todo sanmarquino. "En San Marcos existe toda una multiplicidad de voces, los debates están siempre a la orden del día y el espíritu crítico es parte de nuestra formación. Definitivamente, todo esto ha influido en la visión no solo de mi novela sino de mi obra  creativa en general", dice.

Para Claudia, la mejor enseñanza que ha sacado de su paso por las aulas de su alma máter es “el espíritu crítico, inconformista y combativo, tan típicamente sanmarquino, así como las amistades honestas y que perduran a lo largo del tiempo, aunque ahora vivo en Nueva York".

En cuanto a su formación académica, refiere que aprendió mucho de cada uno de sus profesores sanmarquinos, en especial de Yolanda Westphalen, a quien le tiene especial cariño y cuya amistad conserva. "Ella es una profesora muy rigurosa, una de las mejores críticas literarias peruanas en actividad, además de ser la principal propulsora de los estudios sobre la literatura escrita por mujeres. Yolanda siempre está abierta al diálogo y al debate inteligente, promoviendo además el enfoque de género en la academia peruana", asevera Claudia Salazar.