Rector sanmarquino homenajeó con una ofrenda a las víctimas de Hiroshima.

 

Al recibir ayer el Premio a la Paz de Hiroshima de la Soka Gakkai, en su último día de visita a Japón, el rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, doctor Orestes Cachay Boza, fue enfático en señalar que la distinción pertenecía a toda la comunidad universitaria por su compromiso y lucha diaria por mantener la institucionalidad y la convivencia pacífica al interior del claustro.

 

También se le otorgó el Premio a la Paz de Hiroshima de la Soka Gakkai.

Instituido en el año 1999 por el activista Daisaku Ikeda, dicho premio busca promover la paz a través del fomento de la educación y la cultura. Si bien se entregó anteriormente a un peruano (el embajador Elar Escala lo recibió hace algunos años), es la primera vez que se otorga a una autoridad de una institución académica del Perú.

 

Tras evaluar una posible firma de futuros convenios, se reunió con un grupo de jóvenes universitarios.

Tras la distinción, el doctor Cachay visitó el museo que en Hiroshima recuerda un día infausto, ya que el 6 de agosto de 1945 esta ciudad sufrió el más grande holocausto nuclear que se haya registrado en la historia mundial.

 

La autoridad sanmarquina no solo asistió al citado museo, sino que también recorrió algunas zonas de la ciudad donde aún se pueden observar algunos vestigios que dejó la explosión de la bomba atómica.

 

Visitó centros de innovación tecnológica y museos.

La UNMSM, por medio de su rector y del profesor Miguel Ángel Polo, que lo acompaña en esta visita, expresó su homenaje a las víctimas de Hiroshima a través de una ofrenda floral, que fue colocada en un acto público presidido por las autoridades locales, representantes de Soka Gakkai y la Universidad Soka.

 

Prensa local se encargó de cubrir las actividades de la comitiva sanmarquina durante su estancia en Japón.

Cobertura de la prensa local

Desde el primer día de la estadía en Japón, la prensa brindó cobertura de las principales actividades que cumplió la comitiva sanmarquina, entre ellas, la visita académica para evaluar futuros convenios con la Universidad Soka, la distinción que recibió de dicha universidad japonesa, el encuentro con la juventud y la niñez, visita a centros de innovación tecnológica y, sobre todo, la última jornada en Hiroshima.