Alumnos de la Escuela Profesional de Geografía del curso de Geografía Física estudiando in situ las viviendas que, en caso de un sismo, pueden colapsar. Foto: MI

Mañana, 31 de mayo, se realizará, a las 10 a. m. y a nivel nacional, el primer Simulacro Nacional de Sismo y Tsunami, que recreará un terremoto de magnitud 8.5 en la escala de Ritcher, seguido de un tsunami con olas de 10 metros de alto.

Este simulacro garantizará la prevención que debe tener la comunidad en general, debido a que los fenómenos naturales, como los terremotos, no necesariamente causan muertes, pero sí la falta de preparación de la población.

Asimismo, las autoridades correspondientes estudiarán la respuesta de la población ante estos eventos naturales, así como la cantidad de viviendas que podrían colapsar ante un desastre de gran magnitud, sobretodo en ciudades alejadas de la capital.

Viviendas ubicadas en el escarpe del río Rímac, en las inmediaciones del Puente del Ejército. Foto: MI

Experto opina sobre la importancia de los simulacros y plan de contingencia

El geógrafo sanmarquino Miguel Ibañez Sánchez explicó la importancia de contar con un plan de contingencia y la ejecución de simulacros en varias escalas de tiempo y de dimensiones reales, que reducirían los efectos catastróficos que la licuefacción de los suelos y la aceleración sísmica puedan provocar.

Según opinión del especialista, la fragilidad de la respuesta ante un sismo está acompañada por la precariedad de edificaciones antiguas en varias partes de la capital, con construcciones en las fuertes y empinadas pendientes de los cerros, la falta de respuesta frente a incendios dispersos y el colapso de redes de agua potable y residual.

“La falta de centros médicos y hospitales antisísmicos para atender un desastre de esta naturaleza en Lima Metropolitana caracteriza una deficiencia que hay que corregir. En este panorama, los simulacros, la seriedad en su organización y la implementación efectiva en la señalización y prácticas seguras de evacuación constituyen una garantía en la reducción y en la contabilidad de daños materiales y de pérdidas de vidas humanas”, agregó.

Construcción de viviendas de 2 a 5 pisos en áreas de gran altura en La Oroya, departamento de Junín a 3800 m s. n. m. Foto: MI

Acciones para tomar en cuenta

Con la lección experimentada con el sismo de 8.1 Mw en 1985, México logró tomar acciones para priorizar la política de prevención y mitigación, que le ha servido mucho en el presente año.

En el Perú, después del sismo de 1970 de 7.9 Mw, que cobró la vida de 70 000 personas y el sismo de Pisco de 7.9 Mw, en agosto del 2007, con un resultado de miles de viviendas destruidas y aproximadamente 519 fallecidos, no se ha llegado a aprovechar estas situaciones para asegurar los elementos básicos de la prevención y mitigación y establecer planes adecuados perennes.

El 15 de setiembre de 2017, el Instituto Geofísico del Perú reportó una serie de sismos en el distrito de Matucana de la provincia de Huarochirí provocados por fallas geológicas regionales dentro de un conjunto de fracturas zonales. Un sismo mayor en Tamboraque a 103 km de Lima podría desmoronar los relaves y contaminar de metales pesados el río Rímac, fuente principal de agua potable de Lima Metropolitana.

En las últimas semanas, precisamente el 17 de mayo, se registró un sismo a 30 km al SO de Mala, Cañete entre 4.5 y 6.0 de magnitud que debe hacernos reflexionar sobre las medidas de emergencia y contingencia que tendrían que aplicarse ante un desastre mayor.