Las clases sociales en la zona andina del Perú habrían aparecido en los años 800 a.C. en la región Cajamarca, según evidencia el importante hallazgo de la “Tumba de los sacerdotes serpiente-jaguar”, en el Complejo Arqueológico Pacopampa.

Vista panorámica del Complejo Arqueológico Pacopampa, en Cajamarca.

Dos importantes personajes adultos, dispuestos de manera opuesta, al sur y norte, respectivamente, cubiertos con grandes lajas de piedra y acompañados de exquisitas ofrendas y ornamentos de oro, yacen al fondo de una tumba intacta, de 2,700 años de antigüedad, en forma de “pequeña bota”, con una profundidad de 0.96m. Sus descubridores la denominaron “Tumba de los sacerdotes serpiente-jaguar”, en honor a una botella de cerámica enterrada junto a uno de los cuerpos, modelada con el cuerpo de una serpiente y la cabeza de un jaguar.

Los fardos de los sacerdotes de la cultura preincaica de Pacopampa, estaban enterrados a un lado de una gran plaza cuadrangular hundida, delimitada con muros de piedras labradas y dos escalinatas de acceso, que servía como centro ceremonial. El primer personaje tenía un collar con trece cuentas ovoides de oro con calados en forma de 8, además de porciones de minerales de color rojo, negro, verde y blanco; mientras que el segundo cuerpo estaba acompañado de una botella serpiente-jaguar, de 20 centímetros con asa estribo, que da nombre al descubrimiento.

“Tumba de los sacerdotes serpiente-jaguar”, encontrada en setiembre de este año. 

Se trata de un nuevo hallazgo en el Complejo Arqueológico Pacopampa, en donde arqueólogos sanmarquinos y japoneses, y expertos analistas de diversos materiales —cerámica, huesos humanos, huesos animales, artefactos líticos, minerales y metales—, buscan develar el misterio de los orígenes de la civilización andina, en el marco del Proyecto Arqueológico conformado mediante convenio de cooperación académico-científica entre la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Museo Nacional de Etnología del Japón.

Trabajo conjunto

Botella de cerámica enterrada en la tumba, modelada con el cuerpo de una serpiente y la cabeza de un jaguar.

Esta alianza, emprendida el 2005, ha permitido que el equipo de trabajo codirigido por los doctores Daniel Morales Chocano (UNMSM) y Yuji Seki (Japón), descubran importantes vestigios arqueológicos, tales como 50 entierros de hombres, mujeres y niños, entre ellos la llamada “Dama de Pacopampa” (2009), la “Tumba de los sacerdotes serpiente-jaguar” (2015) y otros personajes líderes y sacerdotes del centro ceremonial, enterrados con sus emblemas de linaje, como ornamentos de oro (orejeras, pendientes, dijes) y plata.

Collar con cuentas ovoides de oro con calados en forma de 8.

La presencia de tumbas con ofrendas suntuosas y objetos materiales importantes de la zona o traídas de otros lugares, es un criterio para distinguir la diferenciación de la sociedad, de los grupos humanos, la existencia de clases sociales alrededor de los 800 a.C., explica el arqueólogo Yuji Seki.

Pero, el interés de los investigadores japoneses por conocer el origen y la formación de la civilización andina viene de más de 50 años atrás, cuando una misión arqueológica de la Universidad de Tokio, dirigida por el doctor Seiichi Izumi, inicia excavaciones en la huaca de Kotosh, ubicada en el distrito, provincia y departamento de Huánuco, y descubre el “Templo de las Manos Cruzadas” (1958), con una antigüedad de 1.800 a.C. Este (fase Kotosh-Mito).

Codirectores del Proyecto Arqueológico, Daniel Morales Chocano (UNMSM)  y Yuji Seki (Japón). 

Posteriormente, la misión continuó su trabajo en la región Cajamarca, en donde desarrolló proyectos arqueológicos en Huacaloma, Layzón, Cerro Blanco, Loma Redonda, Kolguitín, Kuntur Wasi, La Bomba y Pacopampa, desde el 2005.

De acuerdo con las evidencias encontradas en Pacopampa, que pueden correlacionarse a otros hallazgos de similares características (tumbas con ofrendas de oro), como las de Kuntur Wasi, se descarta la idea que la formación de la civilización andina era única.

“Las primeras sociedades de la civilización andina tenían cierta complejidad y una diferenciación social, existiendo líderes que dirigían las actividades ceremoniales en los templos, ostentando cierto poder que va acrecentándose gradualmente en el tiempo”, señala el doctor Yuji Seki, quien anuncia que el próximo año se tendrá una publicación académica arqueológica que dará cuenta de los resultados obtenidos estos diez años en Pacopampa.

Complejo sanmarquino

Nelson Tapia Huanambal y Juan Pablo Villanueva Hidalgo, asesor investigador asociado del proyecto, respectivamente.

El Complejo Arqueológico de Pacopampa, ubicado en el distrito de Querocoto, provincia de Chota, departamento de Cajamarca, proviene de la cultura Pacopampa, desarrollada entre los años 1200 y 500 a.C., a 2,500m. de altitud, en la cordillera andina.

Es uno de los sitios más extensos de la sierra norte peruana (16 hectáreas) y se caracteriza por una serie de edificaciones sobre una colina natural, entre las que destacan plazas y patios hundidos, asociados a plataformas y recintos sobre ellas, a modo de espacios públicos donde se congregaba una comunidad cercana al templo.

Según explica el doctor Daniel Morales Chocano, el terreno donde se extiende el complejo arqueológico es propiedad de la UNMSM, gracias a la iniciativa del doctor Pablo Macera, quien además de visitar el sitio y desarrollar sus investigaciones (1966), visionariamente buscó protegerlo convocando a muchas personalidades, entre ellas a don Emilio Choy, cuya donación económica permitió la adquisición del mencionado terreno en 1970.

Vista del sitio arqueológico en Cajamarca

Desde entonces, este patrimonio cultural del Perú es cuidado celosamente por el Seminario de Historia Rural Andina, del cual el doctor Macera fue su director, habiendo pasado por la zona arqueólogos de la talla de Hermilio Rosas, Ruth Shady, Rosa Fung, Isabel Flores, Julián Santillana, entre otros. En 1930, Rafael Larco Hoyle fue el primero en informar sobre hallazgos de muestras de litoescultura, que se encuentran en el Museo Rafael Larco Herrera de Lima.

El trabajo con la misión japonesa ha sido importante y beneficioso tanto para los arqueólogos que forman parte del Proyecto, como para la universidad y la Escuela Académico Profesional de Arqueología, porque se creó una escuela de campo en donde alumnos peruanos y japoneses reciben una formación sólida. Este es el caso del investigador asociado del proyecto y responsable del sector donde se recuperó la tumba de los sacerdotes, Juan Pablo Villanueva Hidalgo, quien pudo conocer la teoría y la metodología de la arqueología de la misión japonesa, redactar artículos científicos en coautoría con el doctor Yuji Seki y preparar ponencias y otras actividades que contribuyeron a su formación profesional.

Paralelo a las investigaciones, se prepara una serie de proyectos para la puesta en valor del sitio arqueológico, como la construcción del Centro de interpretación -que ya cuenta con el terreno donde se levantará la obra, un museo gabinete, laboratorios, centro de hospedaje para los investigadores, instalación turística, entre otras áreas que formarán parte del complejo, revela el doctor Yuji Seki, y precisa que las piezas de oro y plata encontradas en el entierro de la “Dama de Pacopampa” y la “Tumba de los sacerdotes serpiente-jaguar”, se encuentran en custodia de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cajamarca, mientras que las piezas de cerámica están en el gabinete de Pacopampa.

Recuadro

Dama de Pacopampa

La llamada “Dama de Pacopampa”, que reveló la existencia de grupos de élite en la incipiente sociedad del período Formativo Tardío (aproximadamente 800 a.C.), fue encontrada en la terraza más alta del cerro San Pedro (hoy Complejo Arqueológico Pacopampa), en una cavidad con base ovalada plana y paredes semirrectas, con una profundidad de 2.10m.

La Dama de Pacopampa fue uno de los más importantes hallazgos del proyecto.

Era una mujer andina, de entre 25 y 45 años de edad, y metro y medio de estatura, en posición flexionada y recostada sobre su lado izquierdo, con la parte frontal del cráneo sobre la base del pozo. Poseía objetos de oro como dos orejeras de forma circular y dos aretes de forma triangular, con  diseños en alto relieve que podrían estar imitando el plumaje de un ave; además de un collar de cuentas de concha de moluscos y una tobillera en el pie derecho.

Junto a ella, había ofrendas como una botella pequeña de cuello largo, cuerpo globular y base plana; una taza decorada con círculos concéntricos limitados por líneas horizontales; una compotera cuya base pedestal presenta orificios que permiten el ingreso de aire para mantener la combustión en su interior; un cuenco de base plana, encontrado sobre la compotera y, entre ellos, restos de ceniza y carbón que evidencian la ejecución de alguna ceremonia o ritual momentos previos al enterramiento.

Recuadro

Trabajo con la comunidad

El Proyecto Arqueológico Pacopampa, además de cumplir su labor de investigación, tiene como prioridad establecer una estrecha relación con el pueblo pacopampino para coordinar estrategias de desarrollo social que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores y el reconocimiento del pasado histórico de la cultura Pacopampa, la cual debe ser valorada e integrada a la educación de la niñez y juventud del lugar.

Los pobladores de Pacopampa mantienen estrecha relación con el proyecto arqueológico.

Por ello, mientras se hace realidad el Museo de sitio, en el local comunal son exhibidos todos los objetos arqueológicos recuperados en las excavaciones y varios otros —en calidad de préstamo— que están en posesión de los pobladores y que son limpiados, restaurados y registrados fotográficamente.

Además de recibir la información arqueológica, los moradores tienen la oportunidad de conocer los hallazgos y el sitio en donde son encontrados, así como los objetos de oro, ofrendas de cerámica y cuentas de moluscos que los acompañan.

Con ayuda de la población y el apoyo económico de Japón, desde el Trabajo con la comunidad año pasado se comenzó con labores de conservación de dos edificios emblemáticos de Pacopampa, con el propósito de poner en uso social al sitio arqueológico y que pueda ser utilizado como recurso turístico que genere progreso y desarrollo económico y cultural a las poblaciones vecinas.

El docente sanmarquino Nelson Tapia Huanambal es un distinguido pacopampino que desde niño ha tenido contacto con la arqueología de la zona y con los investigadores como el doctor Pablo Macera y la doctora Ruth Shady. Hoy, es uno de los asesores del proyecto, emulando a su padre Críspulo Tapia, quien fue uno de los dirigentes del pueblo que tuvo una larga colaboración con el proyecto desde los años 60. En la actualidad, aunque ya fallecido, su casa continúa albergando los cuatro centros de gabinete para los estudiantes peruanos y japoneses.

 

Monolito de piedra encontrado en el sitio arqueológico que se exhibe en la plaza del pueblo.

“Mi mayor orgullo es que San Marcos es la única universidad en el mundo que tiene un centro ceremonial en la sierra con un avance notable; y la esperanza es que pronto se construya un museo, un centro para textiles y cerámicas y otros proyectos para conservar la biodiversidad que se vienen coordinando con la Facultad de Ciencias Biológicas”, refiere el doctor Tapia, past decano de la Facultad de Química e Ingeniería Química de la UNMSM.