Todo cambio implica esfuerzo y muchas veces hay resistencia. Foto: Difusión 

Por: Ricardo Villamonte Blas, profesor principal de la Facultad de Ciencias Económicas.

Estamos inmersos en un cambio de la enseñanza frente al cambio tecnológico virtual que el entorno del COVID-19 nos reclama y exige. Atrás queda nuestra cultura actual de cómo enseñar, dictar y sostener una clase presencial. Debemos pasar a una sala virtual para exponer y presentar nuestros conocimientos y lograr mantener una enseñanza de nivel como lo hemos venido haciendo.

Tenemos una costumbre propia, cada uno de nosotros, de cómo llevar de la mejor manera nuestra catedra. Los resultados están a la vista, muchos de nosotros tenemos éxito. Pero ahora tenemos el reto de adaptar nuestros procesos de enseñanza a este nuevo entorno. Y todo cambio implica esfuerzo y muchas veces nos resistimos a él. Nuestros decanos y directores de escuela deben guiar este cambio y hacer nuevas precisiones y el seguimiento del caso.

El autor de este artículo es el profesor Ricardo Villamonte.

¿Nos hemos puesto verdaderamente a reflexionar sobre lo que significa el traslado de la clase presencial a la clase o sala virtual? ¿Conocemos sobre el reto que ello nos exigirá? ¿Verdaderamente estamos preparados para el cambio de pasar a una plataforma virtual?  ¿Hemos reflexionado sobre cómo el cambio va afectar nuestra cultura y costumbres de enseñar?

Recuerdo lo que significó el cambio de plataforma tecnológica en el caso del Banco de la Nación hace diez años, en el que tuve la oportunidad de participar, y seguramente sucedió lo mismo en muchas empresas públicas y privadas.

Ese cambio tecnológico de pasar de una cultura o costumbre de cómo hacer las cosas y subirnos a una nueva plataforma tecnológica, significó que todos deberíamos cambiar nuestras costumbres y aceptar que la nueva plataforma nos llevaría a la modernidad.

Los reclamos y la resistencia al cambio, estuvieron a la orden del día, la capacitación para el cambio fue la vía que permitió el éxito y de que los clientes externos nos vieran como una entidad moderna que llegue a todos los rincones del país.

El traslado del aula presencial al aula virtual va requerir de cambios importantes en nosotros. El alumno ya no sentirá la cercanía, la empatía, la relación personal presencial. ¿Cuáles son esos cambios? ¿Se trata de hacer en el entorno virtual lo mismo que veníamos haciendo en el aula?  Indudablemente no.

Conversé con diferentes profesores de universidades privadas donde ese  cambio ya se viene dando y me manifestaron lo siguiente: “estamos en una etapa de experimentación, no tenemos mayor experiencia, reconocemos que el cambio viene desde la preparación de nuestras clases, el traslado de los conocimientos a los diferentes documentos: PowerPoint, Excel, PDF, su adecuación para subirlos a la plataforma virtual, sostener un diálogo virtual y la verificación de que los conocimientos han sido captados convenientemente por el alumnado”.

“Dominar la nueva técnica de enseñanza para lograr el éxito integral tomará aún un tiempo, siempre que tengamos la disposición para hacerlo. Hemos observado que no todos se adecúan al cambio al mismo tiempo, está de por medio el tipo de asignatura, la experiencia y edad del docente, muchos son adversos al cambio”.

“El cambio nos exige repensar desde la preparación de nuestras clases hasta los documentos y exposiciones que brindamos a nuestros alumnos. Si deseamos tener éxito en nuestros sílabos por competencias necesariamente debemos reorganizarlos considerando en ella a las características de la sala virtual”.

“La herramienta Blackboard es interesante pero nos lleva a adecuarnos totalmente a ella, si bien es amigable toma tiempo entender su lógica y la forma de llegar al alumnado, la práctica nos llevará a la adecuación siempre que seamos proclives al cambio”.

Todas estas reflexiones de colegas de otras casas de estudio que iniciaron su adaptación antes que nosotros, debemos tenerlas en cuenta.

Y como la educación es un derecho para todos nuestros alumnos, el reto es que además la virtualización de nuestras clases, considere prioritaria la no exclusión de aquellos alumnos que carezcan de recursos informáticos propios, pues es indispensable que las clases no presenciales incluyan a todos nuestros alumnos.

Por lo anterior es necesaria, junto a la adecuada selección de las herramientas tecnológicas que se adecúen a la realidad de nuestros alumnos y docentes, muchísima capacitación y coordinación para lograr el éxito.

Yo creo que debemos realizar una rápida y fina planificación de toda esta transformación que nos exige el traslado al aula virtual, sea ese traslado permanente u ocasional, pues sin duda el aula virtual ya forma parte de nuestras vidas.