El doctor Francisco Loayza Villar comparte sus conocimientos de la anatomía ocular en el laboratorio del INO.

De acuerdo con su definición, anatomía significa diseccionar, que viene a ser el acto de cortar o separar tejidos para el estudio del cuerpo humano; y disección es lo que se practica desde hace 18 años en el Laboratorio de Anatomía Ocular, dirigido por el docente sanmarquino Francisco Loayza Villar, en el Instituto Nacional de Oftalmología (INO).

“Es el inicio obligado de la enseñanza para los futuros profesionales de oftalmología”, refiere el único profesor de anatomía ocular, que a través de su envidiable visión de 20/20, advierte que muchos estudiantes de esta especialidad no saben, siquiera, qué es una pupila para poder diagnosticar, porque reciben una educación basada en libros que muestran solo dibujos de las partes del ojo, “lo cual induce a error o brindan conocimientos insuficientes”.

El microscopio solo para despejar dudas.

En el laboratorio de docencia e investigación, por el contrario, se hace disección de ojos de humano (muy escaso) y generalmente de vaca y cerdo (más parecido al humano); es decir, los estudiantes, con sus propias manos, abren capa por capa, de afuera para dentro, este importante órgano de la visión, lo cual les permite conocer todos sus músculos, nervios, venas, arterias, y recurren al microscopio solo cuando quieren despejar alguna duda sobre una arteria o nervio, o para la toma de fotos.

Al destacar la importancia de la disección ocular en la profesión médica, especialmente en la cirugía, el doctor Loayza menciona que, por ejemplo, cuando se conoce que el vítreo no está pegado a la retina y se puede extraer, el médico tranquilamente opera y evita errores que pueden llevar a la pérdida de este órgano. Incluso, los cirujanos plásticos, cuando operan párpados, deben conocer perfectamente la anatomía del ojo para evitar una iatrogenia (alteración del estado del paciente producida por acto médico).

Parte del material didáctico que contribuye a la enseñanza médica.

Aportes a la salud
En ese sentido, una importante contribución a la enseñanza médica es el material didáctico que publica el doctor Loayza, con el apoyo del INO y Concytec, producto de los trabajos de disecciones anatómicas del especialista y de los residentes rotantes en el laboratorio. Más de 10 mil fotografías –a la fecha– conforman el archivo del destacado docente, que comparte a través de los Atlas de Anatomía Ocular.

Con esta fuente imprescindible de consulta, escrita de manera didáctica y demostrativa de los cortes anatómicos, se están cambiando conceptos difundidos en otras publicaciones relacionados con esta especialidad, afirma el profesor sanmarquino, quien destaca, por ejemplo, haber demostrado que el ojo es la prolongación del cerebro o, también, poder asegurar que no existe la “Espiral de Tillaux”, una línea imaginaria que conecta las inserciones de los cuatro músculos rectos del ojo.

Estudiantes de medicina y futuros oftalmólogos reciben clases.

“Por más de 70 años nos han hablado de esta espiral, pero hoy día podemos asegurar que no existe”, indica el médico, quien explica que en las disecciones se ha demostrado que las líneas de inserción del MRM (músculo recto medial del globo ocular) y el MRL (músculo recto lateral) son casi paralelas; en cambio, las líneas de inserción del MRS (músculo recto superior) y el MRI (músculo recto inferior) son oblicuas. “Uniendo estas líneas de inserción y con dos mediciones nos dan la figura de un trapezoide; por lo tanto no existe la espiral de Tillaux”, afirma.

En su reciente libro Atlas de Anatomía, embriología e histología ocular, se han incorporado importantes aportes en embriología ocular del doctor Francisco Contreras Campos, fundador y ex director del INO; y en histología ocular de la doctora Lelia Marroquín Loayza, directora ejecutiva de Investigación y docencia especializada en oftalmología y desarrollo de tecnologías del INO.

Mientras tanto, viene preparando una nueva obra que llevará como título Los siete pecados de la anatomía ocular, “aunque son más de 40”, indica el destacado sanmarquino, con 45 años en la docencia, quien revela su secreto para una excelente visión: comer bien y saludable, y dormir bien.

 

Residentes de Oftalmología experimentan en directo.

Aprendizaje directo
Todos los años, a través de sus rotaciones de estudios, el Laboratorio de Anatomía Ocular recibe 10 residentes de oftalmología, tanto de la UNMSM, como de otras universidades de Lima. En esta oportunidad, el doctor Loayza se siente más que satisfecho porque ha empezado a formar especialistas de provincias, además de los que forma en México.

Prueba de ello es que de dos en dos están llegando residentes del primer año, provenientes del Instituto Regional de Oftalmología (IRO), de Trujillo. Los segundos rotantes por 15 días, son Ignacio Serrano y Tomás Gálvez, quienes sostienen que aprender la anatomía es muy importante para tener una base de lo que es la cirugía y patología del ojo.

“Nos enteramos de que en este laboratorio es el único sitio en el Perú que enseñan anatomía, y pedimos que nos envíen porque queremos tener la misma oportunidad que los residentes de Lima para mejorar nuestro nivel, porque para hacer tienes que conocer, y para conocer lo mejor es experimentar uno mismo”, expresan los jóvenes, mientras `desvisten´ ojos de cerdo.