Genoveva Núñez. Taruka. Lima, 1995. Colección particular.

Con la exposición Tras las huellas del maestro: retablos e imaginería de Genoveva Núñez Herrera, el Seminario de Historia Rural Andina (SHRA), de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), rinde homenaje al Maestro del Retablo ayacuchano don Jesús Urbano Rojas (Ayacucho, 1925-Lima, 2014), en reconocimiento a su excepcional trayectoria artística legada a varias generaciones, contadas desde su entorno familiar más próximo hasta los que provienen de disímiles lugares del Perú y del extranjero.

Genoveva Núñez. El Espíritu Santo. Lima, 2015. Colección particular.

En esta línea filial del arte heredado confluyen obras de imaginería, cajones San Marcos, cruces, baúles, pasta wawas, urnas, mates-retablos, retablos, maquetas, máscaras y otros aportes. Arte que está vigente en los talleres familiares de sus hijos Lourdes y Jesús; de sus nietos Moisés, Iván, Saúl y Katherine; de su familia política (Ana Arévalo de Urbano y Wilfredo Trelles), y en la casa-taller de Alto Huampaní que hoy preserva y continúa su viuda, doña Genoveva Núñez Herrera, conspicua discípula, asistente y colega.

Genoveva Núñez

Genoveva Núñez. Cajón San Marcos. Lima, 2015. Colección particular.

Nacida el 3 de enero de 1939 en Rumira, antes fundo de la familia Varela en las alturas de Ollantaytambo (Urubamba, Cusco), doña Genoveva proviene de una familia cuyas raíces se extienden al sur del Ande peruano, entre los departamentos de Arequipa, Apurímac y Cusco.

Su infancia y juventud vinculadas tanto a la cosmogonía e historia local del Urubamba, como a su entorno geográfico circundante, develan una serie de hechos que rayan en lo sobrenatural, como la inesperada muerte de su padre don Samuel Núñez Bellido, cuando apenas Genoveva tenía ocho meses de edad. Don Samuel, según contara doña Ermitaña Herrera Teniente, había fallecido por “castigo del cerro Onora” al haber pernoctado en territorio “virgen” y sin saber que era un “encanto”, es decir, un cerro vivo al que se podía acceder previo pago ritual a la tierra.

Genoveva Núñez. Cruz de los quechuarunas. Lima, 2015. Colección particular.

A este triste episodio, se suman en la vida de doña Genoveva y su familia otros eventos sui generis que pueden verse en su obra narrativa y plástica titulada Cusco: Arte y tradición oral quechua del valle del Ollantaytambo (Lima, 2012). Así, ella es parte de la historia socioeconómica rural de los años cuarenta en la cuenca del Urubamba, donde aún se regían bajo los rezagos del gamonalismo, representado por terratenientes de las haciendas agro-ganaderas Rumira, Empire, Vizcarra, Zavaleta, Mores, Compone, Lomellini, entre varios otros.

Los años ochenta encuentran a doña Genoveva en la ciudad de Lima con su hijo Eustaquio Pomarosa Núñez (Cusco, 1960), ya profesional e independizado. A la par de adquirir ella con los fondos de su jubilación un espacio para vivir en Alto Huampaní (Lurigancho-Chosica). Esta coyuntura marca un quiebre en su etapa de adultez, al enraizarse al Arte de la imaginería y el retablo ayacuchano bajo la dirección del maestro Jesús Urbano Rojas, en el taller donde impartía clases entre 1982 y 1983 en el Centro de Capacitación Artesanal (CEDA), dirigido y administrado por John Davis, y que funcionó en el Centro Recreacional Huampaní.

Genoveva Núñez. La fiesta del choclo. Lima, 2015. Colección particular.

Genoveva Núñez Herrera contrajo matrimonio con Jesús Urbano Rojas en 1984. Desde entonces, la pareja Urbano Núñez convivió estas tres últimas décadas en la casa taller de Alto Huampaní, donde don Jesús pudo continuar su obra en ascenso con la colaboración de su esposa, quien se adiestraba en el oficio con disciplina y devoción.

Jesús Urbano Rojas. Costumbres de Ayacucho. Lima, 2005.

La presente muestra, cuya curadora es la investigadora del SHRA Rosaura Andazabal Cayllahua, perfila ese proceso de aprendizaje y consolidación de la obra de doña Genoveva Núñez, a través de un Cajón San Marcos, una pasta wawa y una cruz para emular la tradición del maestro; un conjunto de imaginería libre asociada a la fauna silvestre de la cuenca del Urubamba; y seis retablos que grafican tanto su historia personal como algunos pasajes de la fe católica.

"Obras de gran calidad plástica, cuya temática se halla inmersa en ese cíclico devenir del cosmos andino amazónico, en el que nada es inerte porque todo vive, como don Jesús Urbano Rojas, que se hace tangible en los retablos de gran maestría que acompañan a esta exposición", señala Rosaura Andazabal. La muestra va del 12 de noviembre al 18 de diciembre de 2015. Visitas: lunes a viernes de 9 a.m. a 1 p.m. / 2p.m. a 5 p.m.

Inauguración: jueves 12 de noviembre de 2015

Hora: 4:00 p.m.

Lugar: Sala de Exposiciones del Colegio Real

(Psje. Simón Rodríguez 655, Lima 1)

Informes: randazabal@gmail.com