En esta obra se examina la crisis ambiental y su impacto en la vida y la literatura de América Latina.

Analizar literatura latinoamericana escogida por poseer características particulares   de narrativa relacionada con el medio ambiente, siguiendo los lineamientos de la filosofía de la ecología profunda es el objetivo principal del libro del Ph.D William Flores (Universidad de California, Riverside), Ecocrítica poscolonial y literatura moderna latinoamericana. En ese sentido, busca determinar si, en efecto, esta literatura manifiesta tendencias de la filosofía biocentrista, según la cual la naturaleza tiene un valor intrínseco  que no depende de su utilidad al ser humano, que lo obliga a cuidar y preservar el medio ambiente.

 

Además, se propone rescatar ecosofías latinoamericanas abriendo nuevos horizontes en el área de estudios literarios  ecológicos dentro de su contexto globalizante. Así, desde esta perspectiva se analizan las obras: La raza cósmica, de José Vasconcelos; Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; El hablador, de Mario Vargas Llosa  y Mantra, de Rodrigo Fresán.

 

Esta obra, publicada bajo el sello del Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, dirigido por la Mg. Patricia Victoria Cánovas, fue presentada el 22 de julio pasado en la Feria Internacional del Libro de Lima.

 

Ecocrítica                    

Dr. William Flores.

Para la mayoría de académicos, la ecocrítica surgió durante los años setenta, influenciada por el incremento de la conciencia ecológica de la década  y motivada por el primer Día de la Tierra, en 1970. Se trata del estudio o examen de la relación entre el ser humano y su entorno natural dentro de las diversas manifestaciones culturales en las que esta relación se presenta, tales como la literatura, cine, arquitectura, danza, música, arte, entre otras.

 

“La apreciación por la naturaleza, el afecto por una relación ideal entre el ser humano y su entorno natural, es de donde sale este libro. El Perú es un país de gran riqueza ecológica y es nuestra responsabilidad cuidar, proteger, amar y apreciar ese entorno natural al cual nosotros también pertenecemos”, señaló William Flores, durante la presentación de su obra.

 

Según dijo, la tesis central de su propuesta es que la literatura –como lectores– no solo sea para gozar de lo que leemos, sino que sea una herramienta fundamental para la transformación del individuo en su relación con la naturaleza.

 

“Es nuestra responsabilidad desarrollar una conciencia conservacionista en lectores de literatura latinoamericana con temática ambiental. Una conciencia que produzca un cambio en nuestra sociedad para beneficios de todos”. En ese sentido, la literatura no debe ser solo un goce sino algo más.

 

A su turno, el antropólogo sanmarquino Martín Guerra Muente, luego de hacer un recuento del análisis de diversas obras literarias latinoamericanas desde una perspectiva ecocrítica, indicó que, por ejemplo, en el caso de Doña Bárbara, la ecocrítica nos permite advertir cómo se observan los recursos naturales como fuente de disputa. "Nos ayuda a ver la posición (antropocentrista) del novelista hacia la naturaleza, por más buenas intenciones que Rómulo Gallegos haya tenido”.

 

 Martín Guerra.

En el caso de La raza cósmica, también de visión antropocentrista –según la cual el ser humano es superior a otras formas de vida–, la relación del hombre americano con todos sus recursos naturales y su madre tierra es una relación de salvación. "Es el hombre el que va a salvar los procesos de enajenación cultural, natural, y de ruralización”. Por su parte, en Cien años de soledad, se muestra al ser humano, centro del mundo, permeándose de elementos fuera de lo que es biológicamente la humanidad. "Y en esta relación urbano-rural, donde la colonia macondiana es contrastada con sus propios dilemas históricos, se tiene un punto importante para estudiar esta obra”.

 

Respecto a la novela El hablador, Guerra Muente consideró que dentro de la obra se encuentra el narrador nomatchiguenga y el narrador occidental, sanmarquino. "Cuando el narrador occidental narra la historia de la obra, incluye la vida del nomatchiguenga desde su visión civilizada; en cambio cuando el nomatchiguenga narra sus sucesos, solamente narra los sucesos de sus propias sociedades (…) Esa oposición civilización-barbarie la podemos encontrar en Mario Vargas Llosa”.

 

Autor y presentador acompañados de Elid Brindis, editor del Fondo Editorial de UNMSM.

Finalmente, Martín Guerra apuntó que la tradición de la literatura-política-subalternidad es histórica en nuestro continente y, como fuente histórica, le da la razón a este libro, que nos permite analizar la importancia de la ecocrítica como instrumento poco usado en el Perú. "Hay literatos que observan la realidad de los pueblos que están en contraste con la civilización pero no se usa el elemento de ecocrítica para interpretar la creación literaria, que es una manifestación de la cultura, a partir de la relación del hombre con su entorno”, manifestó.