Google rinde homenaje a la primera médica peruana y sanmarquina.

Un día como hoy, 18 de octubre, nació en 1872 la sanmarquina Laura Esther Rodríguez Dulanto, cuya inteligencia, vocación de servicio, esfuerzo y dedicación la convirtieron en la primera mujer peruana en asistir a la universidad, y, el 25 de octubre de 1900, en la primera médica cirujana en el país. Docente investigadora e incansable luchadora por los derechos de la mujer, contribuyó al desarrollo de la salud pública y promovió la participación de la mujer en la vida social en igualdad de condiciones.

Al igual que Ella Dunbar Temple y Rosa Alarco Larrabure, entre otras ilustres mujeres sanmarquinas que forman parte de la galería de personajes de la historia del país, la doctora Laura Esther ingresó en mayo de 1892 a la entonces Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) con el más alto puntaje (20), y luego se matriculó en la Facultad de Medicina de San Fernando, graduándose como médico cirujana el 25 de octubre de 1900.

Nacida en el distrito de Supe, provincia de Barranca, Lima, a temprana edad llegó con sus padres a la ciudad de Lima, donde cursó sus estudios primarios en el colegio Badani. Debido a que en esa época no había colegios oficiales de secundaria para niñas, Laura se preparó en su casa con los cuadernos y clases que le proporcionaba su hermano, mientras que el examen fue tomado por un jurado especial constituido por la Dirección de Instrucción, aprobando con nota sobresaliente.

Doctora Laura Esther Rodríguez Dulanto.

Por ello, es destacable su persistencia y dedicación para lograr ingresar a la universidad contra todos los prejuicios y restricciones de fines del siglo XIX, que, en ese tiempo, la tradición establecía que debían prepararse solo para el matrimonio. Incluso, al cursar ya sus estudios de medicina, para sus trabajos de anatomía, tenía que estar detrás de un biombo, y debía complementar sus conocimientos de disección repasando las clases con su hermano Abraham, quien también estudiaba medicina. Al cursar el tercer año, tuvo una autorización especial del decano de la Facultad de Medicina para realizar disecciones anatómicas en sala separada, en compañía de su hermano.

En su trayectoria profesional, puso las bases de un ejercicio profesional integral; fue clínica asistencial al lado de los maestros Eduardo Bello y Manuel Corpancho; fundó la primera Escuela de Enfermería del país donde ejerció la docencia, enseñando anatomía, fisiología e higiene; hizo prácticas en los hospitales Santa Ana y Dos de Mayo, y, durante el conflicto con Ecuador, en 1910, organizó la "Unión Patriótica de Señoras".

Su aporte en la salud pública se manifestó en la valiosa investigación sobre la tuberculosis, que dio lugar a su ponencia presentada en el V Congreso Médico Latinoamericano, en Lima (1913), que planteó "la necesidad de la declaración obligatoria de la tuberculosis pulmonar y del establecimiento de sanatorios por el Estado".

Tras desempeñarse como médica en la Escuela Normal de Mujeres, del Liceo Fanning, de los Conventos de La Concepción, Jesús María y Nazarenas, la destacada médica sanmarquina falleció el 6 de julio de 1919. Tenía apenas 46 años de edad y mucho por contribuir al país. En su honor, un busto erigido en el Parque de la Historia de la Medicina Peruana hace perdurar su memoria.