Maestro retablista Jesús Urbano. (Foto: Rosaura Andazabal)

El reconocido retablista ayacuchano Jesús Urbano Rojas dejó de existir ayer 21 de mayo a la 1:30 a.m., en su casa de Huampaní, en Chaclacayo, donde está siendo velado. Fue distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Hoy jueves 22 de mayo, a la 1:30 p.m., se le hará una misa de cuerpo presente, en la Capilla de la segunda zona de Alto Huampaní. Posteriormente, sus restos serán trasladados al cementerio Mapfre de Huachipa, a las 4 p.m.

Jesús Urbano Rojas nació el 11 de noviembre de 1925 en el pueblo de Soccoscocha (Laguna de totorales), provincia de Huanta. Sus padres fueron Luis Urbano López (ceramista y agricultor) y doña Paula Rojas (hilandera). Era el tercero de cinco hermanos: Margarita, Emilio, Julio y Dionisia. De ellos, solo don Jesús siguió el camino del arte.

 

Jesús Urbano con su esposa y discípula Genoveva Núñez Herrera. (Foto: Rosaura Andazabal)

Estuvo casado con la Sra. Domitila Cárdenas Ch. (fallecida en 1976) con quien tuvo tres hijos: Jesús, Guillermo y Lourdes. Ocho años después contrajo matrimonio con la señora Genoveva Núñez Herrera, en 1984, en Huampaní. Desde entonces ha compartido con ella su amor por el arte; trabajando juntos los secretos que encierra el proceso de elaboración de los santos (patronos protectores de diversos animales), personajes varios, plantas y animales que al final conforman los retablos y baúles.

Fue discípulo del maestro huamanguino Joaquín López Antay, quien le enseñó su oficio con todos sus secretos, allá por los años cuarenta, cuando Urbano tenía 15 años. La conciencia de la raíz popular de su arte motivó en él una fuerte faceta expresiva, que hicieron de él, además de gran retablista, un verdadero narrador de cuentos, mitos y leyendas. El historiador Pablo Macera rescató mucho de esa faceta del maestro ayacuchano en el libro Santero y caminante, Santoruraj–Ñampurej (1992).

En 1963 fundó en Huamanga, la Escuela Particular de Artesanía, en el pueblo joven La Libertad de Ayacucho, la cual fue oficializada por el Ministerio de Educación en 1979. Esta escuela impartía clases gratuitas en siete especialidades: retablo, hojalatería, talabartería, peletería, carpintería, tallado en piedra de Huamanga  y cerámica.

El libro Santero y caminante está lleno de historias populares andinas narradas por el artista ayacuchano.

Entre 1963 y 1981 condujo un programa radial, Rikchari Llaqta (Despierta, Pueblo), transmitido en idioma quechua. De corte familiar, Urbano conversaba y aconsejaba a sus oyentes respecto al matrimonio, educación de los hijos, de la faena agrícola en general; buscando integrar a sus paisanos en su idioma nativo.

A mediados de los ochenta se ve obligado a trasladarse a Lima, por efectos del terrorismo que se iniciara en Ayacucho y se establece en Huampaní.

El trabajo de don Jesús Urbano Rojas ha merecido reconocimiento internacional desde 1964, cuando recibió el Primer Premio Latinoamericano en Chile por su trabajo Entierros andinos, en el que diferenciaba entierros según la posición económica. El mismo año (1964) viaja a Japón, al Festival Mundial de Artesanía, compite con artistas de diversos países, y logra pasar a las finales junto a representantes de México, Japón y China. Su trabajo sobre la "Feria de Akuchimay en Ayacucho" realizado con herramientas rústicas (pinceles elaborados a base de pelos de zorro, vizcacha, murciélago y plumas de cóndor) ocupó el primer lugar, seguido de México, Japón y China.

De regreso al Perú recibe la Orden del Sol en el grado de Caballero, gracias a una moción presentada en el Congreso por el Dr. Enrique Gonzales Cárdenas (diputado ayacuchano), aprobado por senadores y diputados y entregado bajo el primer gobierno del Arq. Fernando Belaunde Terry. Posteriormente, en 1968 recibe el Premio Mundial de Artesanía en Los Ángeles (EEUU).

En 1990, el gobierno de Alberto Fujimori le otorga el Premio Nacional en el grado de Gran Maestro de la Artesanía Peruana, en el marco de la Feria Internacional del Hogar.

La Cruz de Rasuwillka elaborada por Urbano Rojas. (Foto: Daniel Giannoni.)

Una celebración importante instaurada gracias a la iniciativa de don Jesús Urbano Rojas, en 1998, es la fiesta de la Santísima Cruz de Nuestro Señor de Rasuwillka en Alto Huampaní (Chaclacayo, Lima). Acogida con gran fervor por los pobladores de la zona y gracias a la ayuda desinteresada de particulares, instituciones y empresas, desde ese año se ha celebrado invariablemente, cada mes de mayo, esta festividad de esperanza, unión y alegría. Esta bella cruz a la que se rinde homenaje fue realizada y donada por el mismo Jesús Urbano. Es similar a aquella que honra al Apu Rasuwillka y que se encuentra en las alturas de Huanta.

Maestro Jesús Urbano, ¡descanse en paz!