Daniel Alcides Carrión.

Un día como hoy, 5 de octubre, hace 131 años, la salud de Daniel Alcides Carrión llegó a su momento final como consecuencia de la autoinoculación del germen de la “verruga peruana” (Bartonella bacilliformis), acto trascendental en la ciencia médica del país, que lo llevó a ser considerado como “mártir de la medicina peruana” y por cuyo fallecimiento se declaró el Día de la Medicina Peruana.

Nacido en Cerro de Pasco el 13 de agosto de 1857, hijo del médico y abogado ecuatoriano Baltasar Carrión Torres y de Dolores García Navarro, Carrión fue un estudiante del último año de la carrera de Medicina Humana de la Facultad de Medicina de San Fernando de la UNMSM, quien venciendo las dificultades propias del medio en el que vivió pudo diseñar un exitoso experimento científico.

El mausoleo donde descansan los restos del mártir de la medicina peruana se encuentra en el Hospital Nacional Dos de Mayo.

Usó su propio organismo para demostrar que una enfermedad endémica propia de la región andina —que afectaba en aquel tiempo a trabajadores de la construcción del tren entre Lima y La Oroya— era de naturaleza infecciosa y transmisible.

Así, decidió inocularse secreciones extraídas de verrugas de un paciente, con el fin de reproducir la verruga peruana, que a los veintiún días produjo en él los primeros síntomas de la llamada “fiebre de La Oroya”, lo que lo llevó a comprobar la relación del origen común de las dos enfermedades.

Bartonella bacilliformis, conocida actualmente como "enfermedad de Carrión".

Por ello, reconocemos con orgullo a este destacado sanmarquino por el legado científico en la investigación de la mencionada enfermedad y conmemoramos su muerte en el Día de la Medicina Peruana, celebrado el 5 de octubre de cada año desde su partida hacia el panteón de las figuras notables de nuestra cuatricentenaria universidad y del país.