Campaña busca que cañones lleguen a los distritos más vulnerables. 

El egresado sanmarquino de la Escuela Profesional de Ingeniería Mecánica de Fluidos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM),  Jens Hans Longa Cruzado, diseñó, hace algunas semanas, un cañón pulverizador que puede transportar fluidos líquidos como desinfectantes a una distancia de 50 metros y que puede ayudar a reducir la propagación del COVID-19 en el Perú.

El ingeniero sanmarquino ahora se encuentra en una campaña denominada #uncañonpordistrito para que, por medio de capital privado, puedan unirse a esta idea de fabricación que sería clave para una próxima reanudación progresiva de actividades económicas.

 

Si bien la coyuntura actual está asociada a evitar la expansión del COVID-19, este equipo puede tener aplicaciones en diversos sectores.

“La problemática no es que no se cuente con el dinero para fabricarlo. La fabricación fácilmente se puede dar por medio del capital privado, pero es casi seguro que no llegará a distritos más vulnerables. Si hay apoyo se podría tener al menos un cañón en cada distrito, hecho por peruanos y para peruanos. Los invito a sumarse a esta campaña, compartiendo y difundiendo”, informó en diálogo con San Marcos al día.

Los beneficios que aportaría su iniciativa serían el ahorro sustancial en la cantidad de agua usada para la salubridad de los ambientes abiertos; mejor aspersión de sustancias, y menos cantidad de personas para la desinfección de espacios públicos.

Precisó que, si bien la coyuntura actual está asociada a evitar la expansión del COVID-19, este equipo puede tener aplicaciones en diversos sectores, tales como el sector construcción para controlar el polvo que generan las demoliciones, el sector agrícola para dosificar el riego y esparcir insecticidas, el sector municipal para usarse para el riego de áreas verdes, entre otras.

El ingeniero explicó que ya se concluyó la fase de diseño, sin embargo se necesita financiamiento para la construcción en serie de estos equipos. El costo varía entre 5 y 8 mil dólares según la cantidad que se desee fabricar.

“En Francia y China ya se usan mecanismos similares para desinfectar lugares públicos. La ventaja es que este equipo hará que la gente no se exponga demasiado”, concluyó.