Con el pasar de los días el deseo por conocer la situación actual de la pandemia es cada vez mayor.  

Por: Econ. Marco Carrasco (Harvard, EE.UU.), Gerardo Gómez Ari (UNMSM, Perú), Dr. Carlos Carrasco (HMC, Perú), Int. Med. Walter Villacrés (UNACH, Ecuador).

¿Por qué las muertes por COVID-19 son en realidad más de lo que indican las cifras oficiales?

Con el pasar de los días, el deseo de la población por conocer la situación actual de la pandemia de COVID-19  en el mundo y el lugar donde residen es cada vez mayor. Día tras día se publican cifras sobre los nuevos contagios y muertes que se han producido a causa de este virus. Los datos publicados, gracias a entidades como el Centro de Recursos sobre el Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, que cada día recoge información de numerosas fuentes oficiales alrededor del mundo y generan un conteo en tiempo real para dar una idea sobre la repercusión de la pandemia, son sin duda un aporte valioso. Sin embargo, la población general debe ser consciente que en la medicina no hay nada absoluto y, en este caso particular, por la naturaleza de ser una enfermedad que previamente no existía, es totalmente natural la subestimación de fallecidos tanto en Perú como a nivel internacional.

Como dio a conocer The New York Times (2020) hace unas semanas atrás, existían entonces más de 28,000 fallecidos por encima de los datos publicados respecto al mes previo en 11 naciones, entre las cuales figuraban: España, Francia, Inglaterra, Gales, Estados Unidos, Holanda, Turquía. Indonesia, Suiza, Bélgica y Suecia. Esta subestimación en el número de muertes se debe a dos motivos principales, naturales en el contexto de una pandemia: (a) el subregistro, es decir las causas de muerte no reportadas en fallecimientos domiciliarios, por ejemplo, personas que no pudieron ser tratados en los hospitales, al verse estos sobrepasados por la situación; (b) el error mismo del dato “causa de muerte”, pues muchos fallecidos por COVID-19 no llegan a ser diagnosticados correctamente en los inicios de la enfermedad (lo cual aplica principalmente a los países donde se extiende inicialmente una patología no existente previamente).

Recientemente, Tim Riffe, del Instituto Max Plank de Alemania, dijo: “Cualquier número que se informe en un día determinado será una gran subestimación” (Wu, et al., 2020), sugiriendo que uno de los principales problemas en el sesgo de esta información es que se toma en cuenta exclusivamente los fallecidos dentro de los hospitales, causando una subestimación de los datos reales. Estados Unidos no es ajeno a esta realidad, anunciando hace unas semanas un aumento de 60% de muertos en la ciudad de Nueva York tras la decisión del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de incluir la categoría “muertes probables por COVID-19”, asegurando efectivamente que las personas que fallecieron fuera de un hospital o en un hogar de ancianos pudieron haber quedado excluidas de los recuentos iniciales. Como cuenta BBC Mundo (2020), previamente paramédicos y bomberos de esta ciudad ya se habían percatado y alertado aumentos drásticos de muertes domiciliarias.

La corrección de datos como explicación del incremento de datos de fallecidos en China

Es válido recalcar que el aumento de mortalidad, que poco a poco se va revelando a nivel mundial, ha traído consigo una serie de problemas y especulaciones infundadas como lo ocurrido cuando China reportó un aumento aproximado del 50% de fallecidos en la ciudad de Wuhan. En ese momento la agencia estatal de noticias china Xihnua brindó cuatro razones para las discrepancias de los datos: (1) la primera en referencia al creciente número de pacientes al principio de la epidemia que desbordó los recursos médicos y la capacidad de admisión en las instituciones médicas, por lo que “algunos pacientes murieron en su casa, sin ser diagnosticados”; (2) en segundo lugar, el mismo agobio llevó al personal médico, el cual se encontraba absorbido por salvar pacientes a reportar datos de manera “tardía, con omisiones y algunos errores”; (3) la tercera razón hace referencia a que, debido al rápido crecimiento de los hospitales designados para tratar a los pacientes, algunos establecimientos no se vincularon a la red de información epidémica y fallaron en informar sus datos a tiempo; (4) finalmente, a la existencia de repeticiones y errores en los reportes suministrados, lo que entorpeció el proceso de registro de datos.

La población en general debe ser consciente de que en la medicina no hay nada absoluto y esta ocasión no es una excepción. 

Todos estos motivos son totalmente válidos y estarán presentes también en las correcciones que se realicen en su momento en otros países. No obstante, tras este aumento en la mortalidad y la politización actual de la pandemia, surgieron casos como el del presidente Donald Trump, que, sin considerar la relatividad de los datos estadísticos en fenómenos médicos previamente inexistentes, suspendió el aporte financiero a la OMS, aduciendo entre otras cosas un (injustificado) encubrimiento de datos dirigido por el gobierno chino.

Si bien los datos esperados en una pandemia no son perfectos, si se incluyera el número de muertos “posiblemente” por COVID-19 se puede obtener un panorama más completo de lo que realmente está sucediendo. Esto es lo que viene ocurriendo justamente en países fuertemente afectados como Ecuador, donde además de las estadísticas oficiales que contabilizan los fallecimientos confirmados por COVID-19, ahora se incluye la categoría de fallecidos “probables” por COVID-19”. Bajo esta contabilidad, por ejemplo, el mismo país estimaría una cifra mucho más alta que las oficialmente corroboradas, sin implicar que esto sea necesariamente un ocultamiento dirigido de información, sino un signo de la imposibilidad de hacer un seguimiento diario de los casos, especialmente en situaciones extremas que comprometen y copan los sistemas de salud locales.

¿Por qué es tan complicado obtener al momento datos certeros sobre la mortalidad de esta enfermedad?

La Dra. Sarah Caul, directora de análisis de mortalidad de la Oficina Nacional de Estadísticas Británicas (ONS) declaró que, como ocurre en Reino Unido, las estadísticas más conocidas son las publicadas por el Departamento de Salud y Asistencia Social, las cuales solo consideran pacientes que han fallecido con COVID-19 en el ámbito hospitalario. Sin embargo, existe otro registro más extenso llevado por la ONS, el cual toma en cuenta aquellos en cuya acta de defunción se considera como sospecha el COVID-19. “Esto nos toma más tiempo, pues tienen que haber sido certificados por un doctor, registrados y procesados. Pero una vez listos ofrecen información más precisa y completa”, anotó Caul.

¿Todo esto significa que nunca tendremos cifras creíbles de los muertos con COVID-19? Pues no. Sí las tendremos, pero será parte de un proceso de corrección y revisión, no en base a un ocultamiento de información de tal o cual gobierno, sino en base a la complejidad del diagnóstico de la causa de muerte y el subregistro natural existente en una pandemia que rebasa los centros de salud. Tal como dijo el profesor Dietrich Rothenbacher, director del Instituto de Epidemiología y Biometría Médica de la Universidad de Ulm en Alemania: “Eventualmente podremos estimar la sobremortalidad por COVID-19 de forma retrospectiva, como se hace con la influenza”.

Por ello, al analizar los datos estadísticos relacionados a la mortalidad del COVID-19 se debe ser consciente de la característica compleja del dato que implica la causa de muerte, que en general puede tener un error de diagnóstico, más aún al afrontar una enfermedad que previamente no existía, y que, por lo tanto, no era considerada en un esquema de causas de defunción. En ese sentido, la población debiera ser consciente que los estudios estadísticos en medicina no son absolutos en su representación instantánea de la realidad, sino solo “indiciarios” según la progresión del conocimiento médico que se va incrementando gradualmente sobre la enfermedad.

La cantidad real de fallecidos por COVID-19 en Lima podría ser 4 veces mayor a la cifra confirmada.   

Una sencilla aproximación para el caso de Lima: la cantidad real de fallecidos por COVID-19 podría ser incluso más de 4 veces la cifra confirmada oficialmente

Teniendo todo lo anterior en consideración, podemos reconocer lo difícil que resulta identificar correctamente y al momento la cantidad de fallecidos debido al COVID-19. Con ello en mente, trataremos ahora de aproximarnos a la probable cantidad total de fallecidos por esta enfermedad para el caso de Lima, haciendo uso de una cifra más sencilla de ser cuantificable objetivamente, como son las cifras históricas de fallecidos por mes. Para esto, es importante precisar que los resultados nos buscan ser una cantidad incuestionable de casos de COVID-19, sino una aproximación a la cantidad de casos que válidamente pueden ser atribuidos por ahora a esta enfermedad, y que conforme se realicen eventualmente las revisiones médicas correspondientes podrían muy probablemente corroborarse como casos confirmados.

Como sabemos, la cantidad de casos confirmados está en función del total de exámenes de descarte realizados, ignorando por un momento las diferencias entre pruebas rápidas y moleculares. Por esta razón, tanto a nivel nacional como internacional, el público general ha empezado a voltear la mirada hacia la cantidad de muertos. Dentro de esta última tendencia, resaltaron dos formas de analizar estas cifras. La primera, realizada por IDL-Reporteros, analizó el total de cadáveres –entre sospechosos y confirmados de COVID-19– incinerados en Lima y Callao, encontrando de esta manera una cifra que casi triplica a la ofrecida de fallecidos confirmados por COVID-19 brindada por fuentes oficiales. La segunda, reportada para algunos países extranjeros por medios internacionales como The Economist y The New York Times, contrasta la cantidad total de muertos registrados por una fuente oficial en un período de tiempo con la cantidad de muertos esperada –en base a cifras históricas– para el mismo periodo de tiempo. Las diferencias identificadas, que podríamos referirse como “excesos no explicados de fallecidos”, constituyen casos posiblemente atribuibles al COVID-19, y por ende una aproximación a la eventual revisión al alza que ocurrirá en las cifras oficiales de muertos por COVID-19 una vez se puedan evaluar retroactivamente la totalidad de casos no explicados.

Esta segunda forma de análisis también puede ser aplicada para el caso de Lima. Por ejemplo, si evaluamos el Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF), el cual nos da total de defunciones registradas mensualmente en Lima, puede observarse un notable salto de fallecidos entre marzo y abril del presente año.

 

Para tener una idea de cómo se comportan las defunciones a lo largo del año hemos calculado también un promedio mensual para los últimos 3 años, desde el 2017 hasta el 2019. Utilizando el promedio obtenido para los meses de enero, febrero, marzo y abril podemos observar cuál es la tendencia durante estos meses, para luego contrastarla con la tendencia de esos 4 meses del presente 2020. Como resultado se puede corroborar la existencia de un cambio brusco en la tendencia para el mes de abril.

Obtenida y analizada la tendencia promedio –y asumiendo que esta se mantiene para el presente año–, la conectaremos con la evolución registrada en los primeros dos meses, cuando aún no se producían decesos por COVID-19. Llamaremos “proyectado” a esta serie resultante, la cual nos permitirá expandir el análisis.

De acuerdo con Sala Situacional COVID-19 Perú, hasta el 31 de marzo se contaban aproximadamente con 16 decesos por COVID-19 en Lima. Por otro lado, hasta el 30 de abril la misma cifra ascendía a 437 decesos. Una simple resta nos ofrece la cantidad aproximada de decesos por COVID-19 confirmados en Lima para el mes de abril: 421. Presentamos los resultados en el gráfico siguiente, con la clara intención de resaltar las aproximadamente 1443 defunciones no explicadas ni por nuestra serie “proyectada” de fallecidos en base a las tendencias de los años previos, ni por la cifra oficial de decesos confirmados por COVID-19 para Lima.

Este último breve análisis de cierre no tiene la menor intención de atribuir las más de 1440 defunciones al COVID-19. Como hemos visto en las primeras secciones del presente artículo, determinar la cantidad exacta de decesos por COVID-19 no es una tarea sencilla y será tarea de los epidemiólogos y personal médico a cargo de la revisión de los diagnósticos la confirmación o no totales de estas cifras. Tampoco busca ser un argumento respecto a un ocultamiento intencionado de información, dado que como también hemos señalado en las primeras secciones, el diagnóstico médico es un fenómeno complejo y más aún en contexto de una pandemia derivada de una nueva enfermedad como es actualmente el caso, además que la metodología estandarizada internacionalmente en los reportes de cada país corresponde a la cantidad de fallecidos a los que se ha confirmado su deceso por COVID-19. Sin embargo, sí consideramos válida esta aproximación para poder mostrar a la ciudadanía que hay un incremento vertiginoso en la cantidad de decesos que no es explicado ni por las tendencias vistas en años anteriores ni por las cifras oficiales de decesos por esta enfermedad, y que de eventualmente se confirmarse son producto de esta lamentable enfermedad, implicaría que la cantidad real de fallecidos por COVID-19 del mes de abril podría ser hasta 4.4 veces que aquella reportada al cierre del mes según las cifras oficiales de casos confirmados para el mismo periodo.

Ante un contexto actual donde un sector importante de la ciudadanía no ha respetado por completo la cuarentena ni las medidas de seguridad indicadas al circular en las calles, consideramos que proveer esta información, y que el gobierno considere eventualmente brindar también un estimado de “cantidad de fallecidos presuntamente por COVID-19”, puede dar una mejor idea de la magnitud e impacto real de esta enfermedad. Sin buscar crear alarma, el que la población sea consciente de esto puede ayudar a que esta permanezca más alerta y sea más cauta en sus medidas de cuarentena y protección al circular.

#QuedémonosEnCasa

Referencias

 

  • BBC Mundo. (16 de abril de 2020). Coronavirus en Nueva York: por qué ha habido un repunte repentino en la cifra de muertos por COVID-19 en la ciudad. BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/
  • Trump contra la OMS: El presidente suspende la financiación de EE.UU. a la organización por la gestión de la pandemia. (14 de abril 2020). BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/
  • Martín, L. (17 de abril de 2020). China incrementa un 50% la cifra de muertos en Wuhan por coronavirus. Economía Digital. Recuperado de https://www.economiadigital.es/
  • The Economist. (16 de abril de 2020). Tracking covid-19 excess deaths across countries. Recuperado de https://www.economist.com/graphic-detail/2020/04/16/tracking-covid-19-excess-deaths-across-countries
  • Financial Times. (26 de abril de 2020). Global coronavirus death toll could be 60% higher than reported. Recuperado de https://www.ft.com/content/6bd88b7d-3386-4543-b2e9-0d5c6fac846c
  • IDL-Reporteros. (28 de abril de 2020). Los muertos que el gobierno no cuenta. Recuperado de https://www.idl-reporteros.pe/los-muertos-que-el-gobierno-no-cuenta/
  • Wallace, A. (17 de abril 2020). Cómo se cuentan los muertos por coronavirus (y por qué las cifras oficiales no son comparables ni precisas). BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/
  • Wun, J., McCann, A., Katz, J., Peltier, E. (22 de abril de 2020). 28,000 Missing Deaths: Tracking the True Toll of the Coronavirus Crisis. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/