Naturalmente, las pruebas moleculares (PM) y las pruebas rápidas (PR) son determinantes. Por lo que, deberán aumentarse en número diario​. Foto: Andina

Por: Víctor A. Peña Rodríguez, profesor principal de la Facultad de Ciencias Físicas de la UNMSM.

Si el comportamiento promedio de la gente no cambia y siguiera tan igual como ahora, entonces, recién llegaríamos a la meseta durante los primeros 15 días de junio (ver flechas en la Figura 1). Al llegar a la ansiada meseta, el número de infectados seguirá creciendo a razón de 200 casos por día.

No obstante, el comportamiento futuro del Covid-19 en el país resulta impredecible por cuanto la data es altamente reactiva a lo que hagan o dejen de hacer las poblaciones. Ese es el principal problema.

La gran duda que surge es qué actitud se deberá tomar para cuando se levante esta cuarentena, más o menos rígida para unos y laxa para otros. A todos nos interesa saber qué alternativas tenemos para manejarnos en esta delicada situación.

De levantarse la cuarenta, lo que queda -a quienes sí estamos preocupados por lo que podrá venir- es guardar una cuarentena voluntaria de, por lo menos, unas dos semanas adicionales, y observar cómo se han desarrollado los indicadores.

Si se levantara la cuarentena, el gobierno con seguridad deberá focalizar las estrategias según la disciplina y responsabilidad de las poblaciones locales. Para ello, es necesario saber dónde nos encontramos, en qué parte del camino estamos después de tanto sacrificio y costo.

¿Cuáles son nuestros visores principales? Naturalmente, las pruebas moleculares (PM) y las pruebas rápidas (PR) son determinantes. Por lo que, deberán aumentarse en número diario, cuidando de no perder los estándares de sensibilidad y especificidad de sus diferentes indicadores para que la información sea certera y confiable.

Señalamos que la data es reactiva, eso significa un problema porque los parámetros de monitoreo cambian todos los días.

Cómo se puede pronosticar así, en estas condiciones.

Ante tal situación, lo que se puede hacer es usar “visores cortos” que permitan proyectar lo que sucederá al día siguiente, o a la semana siguiente. Para ello se pueden usar ajustes regresivos al segundo orden o modelos lógicos fenomenológicos con gran precisión al corto plazo, dado que nuestras poblaciones son comprobadamente inestables.

Epidemiólogos y bio-matemáticos, principalmente, pueden hacer estudios por regiones, por localidades, todo ello es posible de hacer desde las universidades nacionales en colaboración con instituciones reconocidas del extranjero, constituyendo un centro de observación nacional.

Esta amenaza para la humanidad es real. Ojalá reflexionemos porque esta es nuestra última oportunidad.

 

El autor del artículo es el doctor Víctor Peña, actual profesor principal de la Facultad de Ciencias Físicas.

Qué nos dicen los gráficos.

Según el número de casos contabilizados por la suma de las PR y PM nos encontraríamos en el nivel V de la pandemia, con 2,375 infectados por millón, cercana a la situación de Suecia con 2,391 infectados por millón, y 3,040 fallecidos. Sin embargo, existen dudas razonables respecto de esta data por varias razones: por ser incompletas, por estar demasiado dispersa, por tener muchos falsos positivos y por la menor sensibilidad y especificidad de los diferentes indicadores, en particular, del último lote adquirido.

Por otra parte, según los resultados de las PM todavía nos encontramos en el nivel IV con 741 infectados por millón. De seguir con la actual proyección llegaríamos al nivel V el próximo miércoles 20. Este es un dato es importante porque la curva log de infectados se viene retrasando una semana, lo que significa que la velocidad de infección está disminuyendo.

Esta fecha, 20 de mayo, es clave para saber si esta prolongación de la cuarenta ha sido efectiva. Pareciera que sí por el comportamiento de estos últimos 5 días.

Por tanto, no nos confundamos con la meseta, esta no es una meseta como la meseta del Collao. Llegaremos a ella, con una velocidad de infección 200 casos por día, si el comportamiento de la población no cambia. Si cambia para peor, podríamos entrar a una segunda meseta como ha sucedido en varios países, entre ellos a Corea.

El daño estará en función de si nos encontramos en el nivel IV o V.

En la Figura 1, los puntos abiertos corresponden a la proyección de dos curvas de Boltzmann, una de puntos de color rojo y otra de color verde para la suma PR + PM y las PM, respectivamente.

Para mañana, las proyecciones según la curva de Boltzmann indican:

- Infectados según total pruebas (PM + PS): 77,762 equivalente a 2,420 infectados por millón, nivel V (1,000 < 2,420 < 10,000)

- Infectados, según las pruebas moleculares (PM): 24,212 equivalente a 754 infectados por millón, nivel IV (100 < 754 < 1,000)

La Figura 2 muestra cómo se va eludiendo el nivel V y una duplicación de casos en 14 días, mucho más lenta que la inicial.

La Figura 3 muestra una reducción de las tasas porcentuales de infectados (3.17%) y de fallecidos (4.89%). Es necesario aclarar que los porcentajes acumulados siempre seguirán creciendo; razón por la cual es necesario apelar a las tasas relativas a fin de saber si la situación mejora o no. Lo mismo para efectos de comparación se usa el número de infectados por millón. No es lo mismo tener 23 mil infectados y dos mil fallecidos para un país como el Perú, con una población de 32.1 millones que para un país como Suecia con 10.3 millones de habitantes.

La Figura 4 es para recordar lo que nos podría pasar si es que no actuamos con responsabilidad.