Aún no sabemos la magnitud económica de la propagación del COVID-19, pero si no actuamos con responsabilidad el costo de la cuarentena será cada vez más grande, consideró la experta sanmarquina.

Por: Milagros Rosario Quispe, economista de la UNMSM, magíster en Economía por la Universidad Complutense de Madrid.

La medida para contrarrestar el COVID-19 en el Perú es el aislamiento social o cuarentena.  ¿Es necesaria esta medida? Los expertos dicen que sí. Hasta ahora la única forma de frenar la propagación del virus es mediante el aislamiento social, pero esto tiene un costo alto.

En cuarentena se corta el círculo de producción, venta e ingreso. No se produce porque las personas están en casa, por tanto, no hay ventas y no hay ingresos. En esta situación, los más afectados son las personas que tienen bajos ingresos o las que tienen empleos inestables.

Si la situación se agrava

Aún no sabemos la magnitud económica de la propagación del COVID-19, pero si no actuamos con responsabilidad acatando las medidas que el Estado ha impuesto, esto es, ampliación del periodo de cuarentena, distanciamiento social, toque de queda, uso de mascarillas; el costo de la cuarentena será cada vez más grande y afectaría al Producto Interno Bruto (PBI), que podría caer muy fuerte. Lo cual definitivamente afectará con rudeza a los más necesitados, ya que son los más vulnerables a la infección y la muerte.

La docente consideró que esta enfermedad dejará estragos económicos, tal vez más grandes y diferentes que la crisis financiera del 2009.

La enfermedad no solo hará más pobres a los hogares que ya lo eran, también podría condenar a la misma suerte a las familias que tenían una economía holgada.

Si no se controla a tiempo podría generar brotes de violencia o estallido social. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha expresado que el impacto negativo del COVID-19 implicaría un aumento en la pobreza y la pobreza extrema.

A nivel mundial, la propagación veloz del virus está provocando pánicos muy fuertes en los mercados financieros, la devaluación de las diversas monedas frente al dólar y, por su puesto, una creciente amenaza de recesión. El profesor Jeffrey Frankel de la Universidad de Harvard, ha declarado a la BBC Mundo que estamos cerca de una recesión global. Es decir, esta pandemia tendrá efectos devastadores sobre la economía mundial.

Efecto multiplicador de casos infectados por COVID-19 en Perú

El Coronavirus (COVID-19), declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo, es sin duda la pandemia más extensa que se ha conocido en el siglo XXI. Emergió por primera vez en China en diciembre de 2019 y se ha expandido velozmente a todos los continentes con excepción de la Antártica. Según la OMS, se han confirmado más de 719 mil casos y al menos 33 mil muertes.

Milagros Rosario Quispe es profesora auxiliar de la UNMSM y magíster en Economía por la Universidad Complutense de Madrid. 

En Perú, ya se han registrado más de 23 muertes y la propagación del virus es cada vez más rápido. El 06 de marzo se confirmó el primer caso, según el Ministerio de Salud (MINSA), para el 13 de marzo ya se tenía 38 casos y para el 20 de marzo la cifra subió a 263, es decir, en tan solo una semana el número de infectados se había multiplicado casi por 7.

En este contexto, y considerando el alto índice de contagio que tiene este virus, es urgente que la población cumpla con el aislamiento social decretado por el Estado; para esto, además de las medidas ya impuestas, se pueden tomar medidas como: sanciones para las personas que no acaten la cuarentena, o decretar el uso obligatorio de mascarillas y guantes quirúrgicos a las personas que salgan de su hogar por cualquier circunstancia.

Medidas económicas y su efecto en la economía

Actualmente Perú tiene grandes reservas internacionales, inflación baja, déficit fiscal bajo y una baja deuda externa. Por tanto, las medidas económicas, fiscales y monetarias, para contrarrestar los efectos económicos negativos del COVID-19, y evitar una caída muy fuerte del PBI, deberían dirigirse a la demanda interna. En este contexto, se debería incrementar el gasto social (principalmente gastos en sistema de salud: suministros médicos, equipamiento, materiales sanitarios, medicamentos, otros), bajar las tasas de interés, suspender los cobros de créditos sin intereses (personales e hipotecarios), congelar el pago de servicios básicos sin intereses (agua, luz, teléfono), se debería dar un subsidio a las personas de la tercera edad, subsidios a las empresas para evitar pérdidas de empleo, evitar el desabastecimiento de bienes básicos (alimentos y sanitarios), entre otros.

Definitivamente el esta enfermedad dejará estragos económicos, tal vez más grandes y diferentes que la crisis financiera del 2009, también, está poniendo en alto riesgo la salud humana. Para no salir muy golpeados de esta crisis necesitamos trabajar, con urgencia, todos; el Estado y la población.