Foto de Archivo durante la celebración de los 458 años de nuestra universidad.

Uno de los últimos referentes de la Generación del 50, narrador, periodista y crítico literario, José Antonio Bravo Amézaga nos dejó físicamente ayer, enlutando a la comunidad literaria de San Marcos, en la que fue un reconocido maestro universitario y amigo de muchos escritores que luego alcanzarían la celebridad.

Aún nos queda en la retina aquella imagen del verano de 1990 cuando, al entonces profesor José Antonio Bravo, se le encargó el discurso de orden en la imposición del Doctor Honoris Causa al afamado escritor español Camilo José Cela, en nuestra cuatricentenaria universidad, quien un año antes había sido encumbrado con el Premio Nobel de Literatura.

Foto de Archivo de El Comercio en una de las tantas entrevistas que dio a los medios de comunicación.

Su discurso fue extenso: casi 70 minutos, rico en anécdotas, testimonios y precisiones del quehacer literario del laureado autor español. Incluso el cuerpo diplomático de la embajada española, presente en el Salón de Grados de la Casona sanmarquina, quedó sorprendida al escuchar pasajes inéditos de la vida de Cela.

Si dicho discurso fue memorable, también lo fue la obra que lo hizo conocido en 1971, nos referimos a Barrio de broncas, con la que ganó el Premio Nacional de Novela en 1973. El recordado doctor nació en Tarma en 1937 y ayer partió silenciosamente.

Desde aquí lamentamos profundamente el fallecimiento de tan ilustre personaje, importante en la vida nacional literaria y de nuestra universidad. En ese sentido, hacemos llegar a nombre de la comunidad sanmarquina en general, nuestro pésame a su familia por la penosa pérdida.