El recordado Dr. Jorge Puccinelli.

La presencia en la literatura peruana del maestro Jorge Puccinelli Converso, gestor y directivo del Instituto Raúl Porras Barrenechea (IRPB) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), fue reconocida en el “Congreso Internacional de Literatura Hispanoamericana: De los Discursos de la Colonia a las Narraciones y Poéticas de la República”, que congregó a intelectuales y académicos peruanos y extranjeros, entre el 23 y 25 de abril.

“Jorge Puccinelli fue un intelectual orgánico de la sociedad, porque al margen de la obra que desarrolló, no desdeñó ninguno de los rincones en los que puede trabajar un literato”. Así lo describió en el discurso inaugural el Dr. Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua y decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas (FLCH) de la UNMSM, entidades organizadoras del encuentro desarrollado en los auditorios del Palacio de Osambela y del IRPB.

En memoria del destacado sanmarquino, fallecido a la edad de 92 años en octubre de 2012, la biblioteca de la FLCH, de la cual fue decano, llevará su nombre, anunció el Dr. Martos Carrera, en presencia de Elsa Villanueva de Puccinelli y Elsa Puccinelli, esposa e hija del recordado intelectual.

 

 

Dr. Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

En su intervención, el decano de Letras mencionó que los libros de Puccinelli han acompañado por lo menos a 20 o 30 generaciones, quienes han conocido la existencia de la literatura gracias a sus maravillosas antologías. “Siempre vuelvo al libro del quinto año de secundaria de literatura peruana hispanoamericana, porque es la más hermosa de las antologías que conservo como una reliquia”, rememoró, destacando que César Vallejo es conocido en todos los rincones de la patria gracias a Puccinelli y a su gran esfuerzo por recolectar los artículos publicados por el vate peruano, en todas los diarios y revistas del mundo. Esta recolección acaba de ser nuevamente publicada en España.

 

Para el Dr. Martos, además de haber contribuido a la literatura, Puccinelli estuvo en el centro de la llamada Generación del 50, porque fue el motor intelectual, la persona que reunió a los jóvenes escritores y llevó adelante su sueño de tener la revista propia: la histórica “Letras Peruanas”, que apareció entre los años 51 y 53, aunque el último número fue publicado en los años 60.

 

Grupo de académicos  asistentes al congreso.

Fue un momento intelectual de particular brillo en la literatura peruana, una generación de pareja calidad, como Julio Ramón Ribeyro, Carlos Eduardo Zavaleta, Wáshington Delgado, Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy, Gustavo Valcárcel, Juan Gonzalo Rose, Carlos Germán Belli, Alejandro Romualdo, Blanca Varela y una lista interminable de intelectuales de esa época, señaló Marco Martos.


“Mi homenaje también es como devoto discípulo, porque los profesores que más me impactaron en la universidad y que dictaban literatura fueron Wáshington Delgado y Jorge Puccinelli; ellos tenían la virtud del maestro, de convertir al alumno, primero en discípulo y después en amigo”.

 

 

Juan Durán Luzio.

Bilbao y José Martí
En su exposición “Del hecho al texto, del texto a la gloria: génesis de Nuestra América de José Martí", Juan Durán Luzio, de la Universidad de Costa Rica, partió del hecho histórico protagonizado por el estadounidense William Walker, quien sale de California con un grupo de mercenarios y desembarca en julio de 1855 en el puerto Realejo, en Nicaragua –país que se debatía en una guerra civil–, contratado por dirigentes liberales para ayudarlos a derrotar a los conservadores de Granada.

Tras vencer a los rivales, pasó a dominar la vida política y militar de Nicaragua, y se convierte en su presidente, sin siquiera hablar castellano. Se propone extender su dominio a las cinco repúblicas de América Central y emprende camino con sus tropas, aunque finalmente en 1857 resulta derrotado.

 

Jaime Labastida.

El texto viene con Francisco Bilbao, intelectual chileno exiliado en París, a cuyos oídos llegaron las tropelías de Walker y entiende que detrás del invasor y sus “filibusteros” se hallan los intereses de estadounidenses del sur, el propio gobierno de los Estados Unidos y otros grupos interesados en operar y controlar la vía de paso entre los dos océanos, por el río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua (Lago Cocibolca).

 

Indignado con estos hechos, Bilbao convoca el 22 de junio de 1856 a medio centenar de hispanoamericanos presentes en París, a un acto de repudio de la invasión yanqui. Allí, expresa un lúcido discurso con pleno fervor patriótico, que luego es publicado en un tomito de 32 páginas titulado “Iniciativa de la Américas. Idea de un Congreso Federal de las Repúblicas”. Este texto es reproducido en el Boletín Oficial de Costa Rica, en cinco entregas, entre febrero y marzo de 1857, dándosele así a Bilbao la distinción de ser el primer chileno publicado en ese país.

 

La gloria le corresponde a José Martí, explicó Durán, al fundamentar la hipótesis de que Bilbao es fuente de Martí. Dijo que a manos de Martí –quien en ese momento luchaba por la independencia de Cuba y escribía tenazmente sobre la unión necesaria de los pueblos americanos– llega el pequeño pero sustancioso libro de Bilbao, el cual leyó muy admirado y sintetizó su pensamiento en su célebre ensayo “Nuestra América”, texto en prosa más conocido en la lengua española.

 

Julio Calvo Pérez.

Ollantay

A su turno, el tema “Ollantay: un drama colonial sobre el control del poder” fue abordado por Julio Calvo Pérez, lingüista español investigador de la lengua quechua y español de Perú, y catedrático de la Universidad de Valencia.Citando a la autora María Luisa Escalante, el investigador señaló que autoridad y poder están extinguidos en Ollantay, obra de autor anónimo, pero que al final de la trama están nuevamente hermanados porque la crisis provocada por la rebelión de Ollanta queda cancelada y el poder restaurado.

 

Lo que está distinguido en la obra es el poder religioso y el político, porque el jefe sagrado estaba al margen de las actuaciones del inca Pachacútec, pero actúa después como consejero del nuevo inca Túpac Yupanqui. “La religión asume de nuevo cierto papel arbitral conservando todos sus privilegios y administra las liturgias”, señala Calvo.

 

Según explicó, muchos intelectuales como Bartolomé Mitre, Ricardo Palma y José María Arguedas estuvieron a favor de que la obra fuera totalmente colonial; mientras que Augusto Tamayo, José de la Riva-Agüero y el propio Calvo han opinado que se trata de una obra hasta cierto punto mestiza. “Ollantay es la personificación de una utopía hecha al gusto de la aristocracia indígena ilustrada o no tan ilustrada, como yo mismo he sostenido”, afirmó.

 

Alberto Varillas.

Guamán Poma y Segura
De la Academia Mexicana de la Lengua llegó el poeta y filósofo Jaime Labastida, quien en su exposición “Lengua y mundo en la obra de Guamán Poma de Ayala” aseveró que desde hace años estudia las categorías específicas del pensamiento mítico.

 

Desde esa perspectiva, manifestó que ha intentado comparar el núcleo duro de las cosmogonías nahuas (grupo de pueblos nativos de Mesoamérica) y mayas (civilización que habitó una gran parte de la región Mesoamérica), y, a partir de lo hallado en el texto de Guamán Poma, ciertos rasgos de la hermosa cosmovisión del pensamiento incaico.

 

Por su parte, Alberto Varillas Montenegro, de la Academia Peruana de la Lengua, se refirió al tema “Gonzalo Pizarro: ¿novela o drama de Segura?”, para lo cual siguió el rastro del autor Manuel Ascencio Segura, conocido como el “padre del teatro peruano”, tanto desde el punto de vista de producción literaria como de su trajinar político y partidario.

 

Sra. Elsa Villanueva de Puccinelli.

Al respecto, mencionó que el escritor y dramaturgo peruano produjo la mayor parte de su obra entre 1839-1844: la redacción de 9 de sus 16 obras de teatro, la totalidad (40) de sus cuadros de costumbres, 18 de sus 21 poesías, además de desempeñar una destacada labor periodística como director del diario La Prensa, y propietario y único redactor del diario El Cometa. A esa época también corresponden las obras de tema histórico: “Blasco Núñez de Vela”, "Gonzalo Pizarro” y “La Espía”.

 

¿Cuándo se redactó "Gonzalo Pizarro"?, se preguntó Varillas, para indicar que Segura fue partidario del régimen efímero del general Felipe Santiago Salaverry y en tal condición participó en la batalla de Socabaya o batalla del Alto de la Luna, en Arequipa, en donde Salaverry fue derrotado y luego fusilado en la Plaza de Armas. Segura logra huir pero fue capturado a medio camino rumbo al norte. “Gonzalo Pizarro” aparece en mayo de 1844 publicado como folletín en el diario El Comercio, señaló el académico.



Sostuvo como tesis que Segura, al haber fracasado con sus obras “Amor y política” y “Blasco Núñez de Vela”, optó por no presentar a “Gonzalo…” y la guardó junto a otra más extensa llamada “La Pepa”, referido a un incidente de la época del gobierno del general Gamarra. "Segura refundió “Gonzalo…" de novela a obra, tal como lo hizo con "La Espía", precisó el académico.