Rescatada de un largo e injusto olvido, la poesía de Efraín Miranda (Puno, 1925) ha merecido una colección de estudios publicada por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas (FLC): ¡Soi indio! Esta obra nació, a mediados de 1995, como un esfuerzo por dar cuenta de las otras lecturas, es decir, de la otra poesía. El proyecto estuvo a cargo de los profesores Gonzalo Espino, Mauro Mamani y Guissela Gonzales y contó con el auspicio del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la FLC. También han colaborado en este esfuerzo editorial los historiadores Manuel Burga y Manuel Valladares, y el filósofo Zenón Depaz, entre otros.

 

Para el docente de la FLCH, Dr. Gonzalo Espino, el relego de este notable poeta puneño se debe a que en "el Perú estamos acostumbrados a los olvidos; la aristocracia del espíritu que te expresa en sus vinculaciones al poder, tiene una memoria olvidadiza, frágil y excluyente".  En 1954, la crítica en Lima celebró la aparición de Muerte Cercana y para 1978, en que publica Choza, el elogio fue unánime. "Luego vino un olvido acaso perverso. Y es que es la ciudad letrada la que ‘autoriza qué debemos leer; si no eres de Lima, te olvidan, y más todavía si vives en una comunidad de indios como Jachahuinchoca".

 

   

El profesor Espino apunta que no es la poesía por sí misma la que tiene valor, sino que esta se ve valorada por las relaciones de poder. "Pero por suerte, en San Marcos tenemos la suficiente capacidad crítica, los suficientes resortes emocionales como para rechazar la injusticia poética. Por eso la reivindicación de la poesía de Efraín Miranda se hace precisamente a partir del hecho poético. Y eso es lo que cuenta. Una poesía que tiene garra, que tiene ánima y que nos acoge hasta el extrañamiento".

 

Este notable aporte ha sido coeditado por Pakarina Ediciones, la cual está comprometida con el retorno de la venta del libro para la publicación del nuevo poemario de Efraín Miranda.

 

Poeta-cronista

A decir del Dr. Mauro Mamani Macedo, existen autores singulares que deciden hacer un camino inverso a los que llevan a la consagración literaria, es decir, abandonar los llamados "centros para internarse en la tierra". Uno de ellos es Efraín Miranda, poeta que decidió orientar sus pasos hacia la tierra andina.

 

Poeta Efraín Miranda.

"Miranda decidió dejar a un lado los pliegues discursivos y buscar al indio pegado a su choza, al indio sensible y humano. Por eso come junto a ellos, comparte sus dolores y alegrías, para luego configurar en su rostro el coraje de los que sienten y padecen la marginación, la exclusión y el olvido", señala el también docente sanmarquino.

 

Por ello, considera que con Efraín Miranda estamos ante un poeta distinto que no entra en los modelos de los círculos cerrados, aquellos que establecen una hegemonía cultural entre las metrópolis y el campo intelectual. "Es en el seno mismo de la comunidad andina donde Miranda logra su existencia más plena".

 

Asimismo, para Mamani Macedo, Miranda es un poeta-cronista, ya que "su discurso se sitúa en una poesía de frontera, territorio en el que se cruzan y entrecruzan las formas poéticas y las formas narrativas. Poeta porque usa las formas de la poesía para enunciar sus tensiones. Cronista porque leyendo sus textos Choza, Vida y Padre Sol, siempre mantiene una vocación de transmitir los hechos, lo que ocurre en su caminar, en su deambular por el mundo, pues los temas de sus poemas dan cuenta del desplazamiento que hace el escritor por los distintos espacios", sostiene.

 

Otro de los elementos que ayudan a esta vocación de poeta-cronista -asevera el también docente de Letras- es el uso de un lenguaje marcadamente referencial. "Esto se debe a que da prioridad al contenido antes que a las formas, por ello es poco frecuente encontrar metáforas y figuras. Es un tipo especial de poesía, pues la actitud del hablante es de cronificar lo que ve y lo que siente, lo que otros ven y lo que otros sienten. Además, encontramos en muchos de sus poemas programas narrativos, sucesos, acciones, que sus personajes hacen o padecen".

 

Por último, señala que el campo vivencial subjetivo y objetivo del poeta está en permanente diálogo, "pues lo que ocurre fuera lo afecta, su estructura del sentir lo asimila y lo traduce en sus poemas, activando una mimesis cultural".

 

Además de los nombrados, participan en este libro homenaje el decano de la FLCH, Dr. Marco Martos, y los docentes Hildebrando Pérez, Edmundo de la Sota, Dorian Espezúa, Jorge Terán y Javier Morales. También, Aymará de Llano, Dante González, Omar Aramayo, Dimas Arrieta, José Luis Ayala y Jacobo Alva Mendo, entre otros