Historiadores Juan José Pacheco Ibarra, Hugo la Rosa Cordero, Richard Chuhue Huamán y Fredy Cabanillas Delgadillo.

Durante el siglo XVI e inicios del XVII, la naciente capital del Virreinato del Perú fue escenario de importantes reuniones de obispos llamadas “concilios limenses”, donde estas nuevas autoridades eclesiásticas discutieron sobre la propagación de la doctrina católica y el modo de manejar las tensas relaciones existentes en la sociedad de la época; característica de un nuevo tipo de gobierno en América. Hoy, casi cinco siglos después, se hace necesario analizar, desde una perspectiva diferente, el contexto actual en que se desarrolla Lima.

Por esa razón, con motivo de la celebración de los 483 años de fundación de esta ciudad, la Dirección de Turismo del Centro Cultural de San Marcos (CCSM) organizó un conversatorio para tratar algunas perspectivas sobre su pasado y presente, en un evento académico titulado “1535-2018 Concilio Limense”, realizado el 30 de enero, donde se presentaron diversas ponencias expuestas por destacados investigadores de la historia limeña.

Público asistente pudo conocer el devenir histórico de Lima.

En mesas redondas, se discutió sobre el devenir de la ciudad, sus presencias y sueños, así como instituciones, personajes y proyectos que hicieron de ella motivo de pasión y leyenda. Una serie de temas sobre la historia de Lima fueron abordados desde el punto de vista de los historiadores Juan José Pacheco Ibarra, Hugo la Rosa Cordero, Richard Chuhue Huamán y Fredy Cabanillas Delgadillo.

“La utopía de Lima moderna: proyectos que nunca se construyeron” fue la ponencia de Juan José Pacheco Ibarra, quien sostuvo que la capital peruana se encuentra colmada de edificaciones históricas, por lo que demanda proyectos urbanos que contemplen tanto la conservación de su patrimonio como las necesidades contemporáneas de su creciente población. Esto mismo fue planteado en diversas etapas de la historia de la ciudad, marcada en un permanente proceso de cambio.

Así, proyectos como la edificación de un nuevo centro de Lima (planteado por el ingeniero Henry Meiggs a fines del siglo XIX) y el debate sobre la “destrucción en aras del progreso” son característicos de una etapa en que la idea de arquitectos e ingenieros era “cambiarle la cara a la ciudad”. Entre otros proyectos no construidos destacan el del “Gran bosque de Lima”, que iba a ubicarse en el distrito de La Victoria como un área ecológica de esparcimiento, además de las avenidas Central o Santa Rosa, con que se pensaba unir de distinta manera las zonas del centro histórico, el Malecón de Lima a orillas del río Rímac, entre otros.

Por su parte, Hugo la Rosa Cordero, a cargo de la exposición “El vecino histórico de Lima: la Universidad de San Marcos”, expresó que, a punto de cumplir 467 años de existencia, la UNMSM se hace presente en la capital no solo con los diversos edificios que le sirvieron de sede desde el Virreinato hasta la actualidad, sino también con su carácter de centro del debate intelectual peruano durante buena parte de la historia peruana. Al margen de adoptar una postura a favor o en contra de la influencia hispánica, La Rosa invocó a entender a San Marcos en sus inicios como parte de la colonización, al ser esta la primera universidad de origen europeo en el llamado Nuevo Mundo.

En consecuencia —remarcó—, surge la necesidad de apreciarla en un contexto mayor al habitual, como parte de un proyecto de ciudad en América. Por ello, destacó también las reformas auspiciadas por el virrey Francisco de Toledo en la colonia, o la del presidente Ramón Castilla, quien, en 1855, autorizó el esquema de facultades que la universidad emplea hasta ahora.

La flamante Orquesta de Cuerdas de San Marcos de la Dirección de Música del CCSM se hizo presente en el evento.

Sobre la construcción emblemática de las sedes de la universidad, recordó algunos episodios de la histórica Casona de San Marcos, como su destrucción, hacia 1879, durante la guerra con Chile, con el agravante de no tener un registro completo y certero de lo que se perdió durante la ocupación invasora. Igualmente, hizo un llamado de atención sobre una serie de versiones que, a mediados del siglo XX, hicieron referencia a la eventual demolición de dicho recinto debido a su derruido estado; hecho que no llegó a ocurrir gracias a los trabajos de restauración liderados por la Agencia Española de Cooperación Internacional.

En otro momento de la jornada, Richard Chuhue Huamán habló sobre los vestigios arquitectónicos y distintos testimonios que advierten la posibilidad de la existencia de una red de túneles que unen, bajo tierra, a algunas de las más importantes edificaciones de uso administrativo y religioso en la Lima de la época virreinal. Esto fue desarrollado en su ponencia “La mitología urbana de Lima: una ciudad subterránea”, en la cual citó investigaciones realizadas en criptas, cementerios y galerías subterráneas, que fueron parte de iglesias coloniales, muchas de ellas ya demolidas o modificadas durante los procesos de urbanización de la capital.

Por ejemplo, destacó algunos templos, como Desamparados, Santa Ana, Santa Teresa, entre otras. Y sobre la existencia de túneles ajenos al uso, como un cementerio, que hubieran unido el centro de Lima, Chuhue afirmó que no hay evidencia científica de que realmente los haya habido, aunque este no sería motivo para confirmar su inexistencia según el historiador. “Espero pronto surjan evidencias más completas sobre el tema”, indicó.

Finalmente, Fredy Cabanillas Delgadillo, en su ponencia “La pasión por Lima: el Loco de los Balcones”, hizo alusión a la fascinación por recuperar la historia de Lima, contenida en sus edificaciones. En ese sentido, se centró en la figura de Bruno Roselli (1887-1970), un profesor italiano asentado en Lima, que dedicó décadas de esfuerzo a salvar de la desaparición a los balcones moriscos de esta ciudad; estructuras de madera propias de la tradición mudéjar que llegara desde España, y que eran amenazadas en una época de incipiente expansión urbana.

Roselli, catedrático de la UNMSM y la PUCP, defendió estos elementos representativos de la arquitectura en Lima en medio de un debate entre la conservación del patrimonio y la modernidad, al punto de adquirir y almacenar él mismo hasta medio centenar de balcones que iban a ser desechados, los que lamentablemente fueron consumidos por un incendio.

Además, informó que, en una época de “rascacielización en miniatura del centro” y con una misión más que incomprendida, Roselli logró que la Junta de Monumentos de Lima declarara la intangibilidad de los balcones en 1962. La vida de este insigne defensor del patrimonio dio inspiración a El loco de los balcones, obra teatral de Mario Vargas Llosa, protagonizada por el personaje Aldo Brunelli, representación en la ficción del maestro italiano.

Al cierre de la reunión, se efectuó un número artístico a cargo de la Dirección de Música del CCSM y su flamante Orquesta de Cuerdas de San Marcos, conjunto creado a fines de 2017, que presentó un breve pero emotivo concierto para violín, viola y cello. Los asistentes pudieron disfrutar de temas musicales de la tradición limeña, tales como “Fina estampa” y “José Antonio” de la recordada cantautora Isabel Chabuca Granda.