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Julio C. Tello 

En las sesiones universitarias de San Marcos levantaba la mano para decir "Pido la palabra para oponerme". Actitud de independencia, personalidad insobornable, hombre de ciencia formado en Harvard, ése fue Julio César Tello Rojas considerado el Padre de la Arqueología peruana.
Nacido en Huarochirí el año 1880, Tello se inclinó por la arqueología desde el terreno de la medicina tras presentar su tesis La antigüedad de la sífilis en el Perú para optar el grado de Bachiller en Medicina en San Marcos.
Luego de recibirse en 1912 de médico, viajó becado a la Universidad de Harvard, donde recibió lecciones de grandes americanistas como Franz Boas y Ales Hrdlika. Poco después se trasladó a Berlín para cursar altos estudios en el Seminario de Antropología que por entonces regentaba el famoso científico Felix Von Luschan. Un año después volvió al Perú acompañando a Ales Hrdlika en sus exploraciones por la costa central.
Fue nombrado director de la sección arqueológica del antiguo Museo de Historia Nacional. Regentando este cargo separó las existencias arqueológicas que guardaba aquel recinto con la intención de formar un museo independiente dedicado sólo a la antropología y arqueología.
En 1919 se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en San Marcos. Ese año emprendió su memorable expedición a Chavín, sitio arqueológico imponente que situó acertadamente en los albores de la civilización ancestral.
Con esta conclusión opuso sus propias teorías a las sustentadas anteriormente por Max Uhle. Tello afirmó que la cultura no fue introducida por efecto de una influencia centroamericana, sino fue una creación propia, original, que se inicia con la agricultura sin irrigación y con la explotación de las plantas tropicales.
El material arqueológico que logró identificar en Chavín y que trasladó a Lima fue la base para que fundara el Museo de Arqueología de la Universidad de San Marcos. Posteriormente, cuando en 1945 decidió crear el Museo Nacional de Antropología y Arqueología dispuso que los especímenes de San Marcos, junto a los de la valiosa colección del filántropo Víctor Larco Herrera y otros objetos que logró reunir, pasaran a los fondos, y archivos del famoso museo que hasta la fecha funciona en el distrito de Pueblo Libre.
En este lugar, más allá de las salas de exhibición y de las aulas, proyectó su interés hacia la exploración arqueológica para completar el conocimiento de las secuencias culturales del Perú antiguo.
Así, descubrió la necrópolis de Paracas en 1925; igualmente, efectuó excavaciones en el valle del Santa (1926-1934) y la quebrada de Chilca (1930), en la Hoya del Mantaro (1931), en el Valle de Nepeña (1933), así como en el valle del Marañón, Huánuco Viejo, Kotosh y en el valle del Urubamba.
Tello, más conocido por sus familiares y amigos como "Sharuko", dictó cátedra en la Decana de América y fundó en 1931 un Instituto de Investigaciones Antropológicas.
Es difícil enumerar en esta nota todos los libros escritos por Tello, sin embargo, es crucial por su valor documental señalar algunas como Introducción a la historia antigua del Perú, La reforma universitaria, Origen y desarrollo de las civilizaciones prehistóricas andinas, así como Chavín cultura matriz de la civilización andina, Paracas y Culturas Chavín, Santa, o Huaylas Yungay sub- Chimú.
Las tres últimas han sido publicadas bajo la supervisión de su colaborador Toribio Mejía Xesspe quien ha editado estos textos mediante una cuidadosa revisión de los manuscritos dejados por el autor.