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Desde sus orígenes, los claustros sanmarquinos
siempre han acogido con fervor la producción
bibliográfica que ha sido fecunda y variada,
dada la condición universal y pluralista de todos
sus miembros. No sólo los maestros dedicados
a las humanidades o las ciencias de la salud han escrito
libros, tratados o grandes volúmenes sino también
los profesores de ciencias básicas o las ingenierías.
Esto explica los más de seis millones de ejemplares
y la gran cantidad de libros incunables que preserva
nuestra Biblioteca Central, que después de muchos
años de su funcionamiento en la calle Simón
Rodríguez, al costado del Congreso de la República,
a fines de 1999 se trasladó y se ubica ahora
en la ciudad universitaria.
Tenemos también nuestro fondo editorial y la
imprenta, que permite que periódicamente los
profesores de esta casa superior de estudios puedan
ver felizmente publicados sus trabajos de investigación
o creaciones humanísticas.
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