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c.u.
05-12-2003| Las universidades públicas,
y entre ellas la nuestra, atraviesan una crisis económica,
generada principalmente por los bajas partidas que el Estado asigna
a la educación. Generar recursos propios se ha convertido,
entonces, en una prioridad. En la alternativa para paliar el déficit
en las arcas universitarias.
Nuestra universidad cuenta con instalaciones como el gigantesco
Estadio Monumental, la piscina y el gimnasio, que prestan valiosos
servicios a la comunidad, los que pueden, asimismo, ser una gran
fuente generadora de ingresos.
Aquí un informe acerca de la primera de nuestras instalaciones,
el Estadio Monumental, considerado por muchos como un elefante blanco
que no se explota como se debería.
El estadio monumental de San Marcos es uno de los recintos más
representativos de nuestra universidad y uno de los primeros de
esta envergadura en nuestro país. Sin embargo, al recorrer
sus instalaciones, uno no deja de sentir el silencio que la mayor
parte del tiempo impera en sus graderías y de preguntarse
cuánto hay de cierto con respecto a ese mito que recorre
los pasillos de las 20 facultades que conforman esta casa de estudios.
Se dice, o más bien se cuestiona, que este recinto pueda
albergar a 60 mil espectadores.
Estos rumores se iniciaron cuando, hace algunos años, aparecieron
algunas rajaduras en los interiores del coloso. Para aclarar y dar
respuestas a varias interrogantes, el Laboratorio de Estructuras
Antisísmicas de la Pontificia Universidad Católica
del Perú, así como Defensa Civil en 1993 y 1994, respectivamente,
inspeccionaron el estadio.
"Para las condiciones actuales, se ha comprobado que el
estadio guarda la seguridad necesaria para soportar una sobrecarga
de 500 kg/m2, y también para soportar terremotos de la magnitud
de los ocurridos en los años 1966, 1970 y 1974",
concluyó el informe de la PUCP
Por su parte Defensa Civil opinó que las estructuras cumplen
con las normas de seguridad, gracias a su buen estado, pero agregó
que era necesario hacer algunas refacciones, las cuales, claro está,
se hicieron oportunamente..
Por aquellos años fue creada la comisión coordinadora
transitoria para la Administración del Estadio de San Marcos,
presidida por el ingeniero Jesús Edmundo Solano Cuyubamba,
quien fue testigo de las obras y las remodelaciones hechas al interior
y en los alrededores de este gigante de cemento.
"El problema del estadio es sólo de evacuación
y esto puede solucionarse", nos dijo el ingeniero Solano.
Igualmente
el rector, Manuel Burga, en una reciente conferencia de prensa sostuvo.
"Estamos dando respuestas a las preguntas que nos hace Defensa
Civil. Hemos mejorado toda la organización interna del estadio,
como lo ha visto el ingeniero Federico Gonzáles, jefe de
Operaciones de la Universidad Autónoma de México"
Y es que no sólo se ha recibido el visto bueno de organismos
especializados en temas de infraestructura nacionales. También
se ha contado con inspectores externos, ajenos a San Marcos.
El Rector precisó en esa rueda de prensa: "El problema
no es con la parte interna del campus universitario, sino con la
avenida Venezuela y el jirón Amézaga, ambas son muy
estrechas, por esa razón tenemos que solicitarle al alcalde
de Lima, Luis Castañeda Lossio, que nos ayude a solucionar
este inconveniente".
Hay que mencionar que este inconveniente lo tienen todos los estadios
limeños. Basta mencionar el dolor de cabeza que tienen los
vecinos de los alrededores del Estadio Monumental del club Universitario
de Deportes. En similar situación se encuentran aquellos
que viven cerca de los estadios Nacional, en Santa Beatriz y Alejandro
Villanueva, en el populoso distrito de La Victoria.
Historia e infraestructura
Durante
la inauguración de este coloso, el 13 de mayo de 1951, asistieron
el entonces presidente de la República, general Manuel A.
Odría; su ministro de Educación, coronel Juan Mendoza
Rodríguez y el rector de la universidad en aquellos años,
doctor Pedro Dulanto.
Ese mismo año fue escenario de los Juegos Olímpicos
Especiales y en 1955 fue sede de los V Juegos Deportivos Universitarios
Nacionales. En la actualidad, el equipo de fútbol de San
Marcos, que participa en la Segunda División Profesional,
juega sus partidos de local en este impresionante espacio del deporte
y la cultura.
El estadio de San Marcos tiene un campo principal de fútbol
y graderías para 67,469 espectadores y existe un proyecto
que precisa que pueden ampliarse hasta 104 000. Pero, el asunto
de la seguridad, en cuanto a salidas y vías de acceso, únicamente
permite operar con una concurrencia de 43 000 espectadores.
Tiene cuatro torres de iluminación propia, así como
dos canchas más de fútbol complementarias. Está
equipado con servicios higiénicos (7 módulos con dos
divisiones para hombres y mujeres respectivamente que de acuerdo
a Defensa Civil no son suficientes pero que se pueden solucionar
con la adquisición de baños portátiles); vestuarios
y una pista atlética. La cancha de fútbol actualmente
cuenta con gramado del tipo corriente, la cual incluye un sistema
de regadío por aspersión.
Sin
embargo, los principales problemas económicos que agobian
a nuestra casa de estudios repercuten sobre este monumento e impiden
su operatividad al cien por ciento: Por ejemplo, las torres de iluminación,
modernos y costosos equipos donados por el gobierno de Japón
están sufriendo la oxidación de los soportes metálicos
que sostienen los reflectores. Asimismo, su funcionamiento genera
un enorme costo de energía, según nos contó
el ingeniero Luis Ráez, miembro de la actual comisión
de gestión del Estadio de San Marcos que preside el ingeniero
Jorge Osvaldo Gonzáles. "Por la utilización
de los reflectores en un día, Edelnor nos cobra un equivalente
a 6 meses de luz, es por eso que al dar el estadio en alquiler pedimos
que los arrendatarios traigan su equipo electrógeno".
El problema de la seguridad exterior es otro talón de Aquiles
de nuestro campo deportivo. Según el ingeniero Ráez,
los muros y mallas que rodean al estadio no garantizan la seguridad
de la ciudad universitaria ni del vecindario que colinda con las
avenidas Germán Amézaga y Venezuela.
"Desde la avenida Venezuela al estadio hay un pasaje de
150 metros que tiene enrejado y por el lado de la huaca y la Sede
Central hay mallas y muros de poca altura, construidos por el gobierno
de Fujimori, toda esa protección es débil y la presencia
-por ejemplo- de las barras bravas- los traerían abajo fácilmente.
Esta es una de las razones por las que el estadio aún no
cuenta con la aprobación de la FIFA para realizar campeonatos
de fútbol de envergadura y la FPF sólo permite realizar
partidos de segunda división ", sostiene Ráez.
Y es que el mantenimiento y conservación de estos equipos
es muy costoso y la universidad no tiene recursos, y aunque se ha
puesto en alquiler el estadio y se celebran muchos eventos, esto
no es suficiente. Entonces ¿qué hacer?
¿Qué hacer?
Para el magíster Robert Miranda, director de los Centros
de Producción, y especialista en temas de calidad, una solución
viable a este problema y de paso para un mejor aprovechamiento del
Estadio de San Marcos sería darlo en concesión a una
empresa privada.
"Creo
que hay varias alternativas, una obviamente es que la universidad
destine recursos para optimizarlo, pero ésta se puede combinar
con otras como darla en concesión a instituciones privadas.
El estado ha dado concesiones de las carreteras a 30 o 50 años,
podríamos hacer lo mismo con el Estadio, de modo que no sólo
se resuelvan los problemas de implementación y seguridad,
sino que se logre que la universidad tenga un ingreso anual o mensual
permanente. Y de paso, la empresa que genere este recurso se encargue
de la publicidad".
Hay que resaltar que otro de los beneficios de la concesión
del estadio sería que ésta generaría otros
ingresos como la implementación de restaurantes, cafeterías
y comedores dentro de sus instalaciones, tal y como existen en el
Estadio Nacional y en el de Alianza Lima.
Hay que invertir en el estadio, después de todo éste
es no sólo escenario de destacados eventos culturales y deportivos
como el concierto por los 30 años de Eva Ayllón, o
las celebraciones por el Día de la Lectura, o partidos del
campeonato de la Segunda División, sino que más que
un gasto, representaría una inversión con enormes
retribuciones a corto plazo. Después de todo, condiciones
no le faltan y prestigio, modernidad y comodidad le sobran a nuestro
primer monumento deportivo.
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